Tus fuegos de artificio
pelean continuos en un hollar
múltiplo del ecosistema degradante
de las fotografías que el fotógrafo
manipula.
No sólo la espontánea foto juega al gato y el ratón, en ocasiones el creador de la estampa manipula la imagen.
Participa en su nacimiento,
con lo cual una imagen puede también adoctrinar, aunque sea con
elementos falsarios, el producto
nace y tiene poder para convencer.
El trino que avisa sobre la línea que no ha de traspasar,
lo marca la humanidad de la mirada.
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