Ases solitarios reproducen
alguna vez la suerte perimetral
del si no.
Los paladares de gourmets
se deshacen en migajas,
rellenando las migas con chorizo,
en sartenes de sombras ancladas
al final del suspiro, y de los ruegos llenos de deseos, que militan pardez
en los ojos del halcón y sus presas
palidecen absurda demencia cánticos
de denuncias pernoctan el lírico sur molusco de,
sueños y comensales.
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