A los cultivadores de ficción, en general nos pasa que algunos lectores olvidan que hacemos precisamente ficción.
Hace mucho tiempo, aproximadamente por 2010, 2011, escribí en un portal un poema que hablaba de una despedida, y una lectora me comentó que había llorado y después me dio ánimos, como si ese poema-cuentito, hubiese sido cierto. Entonces tuve la real dimensión del poder de la palabra.
Existen almas lectoras que se olvidan de la realidad cuando leen, se les borra por completo el mundo de las cosas posibles. Y les ocurre a algunos escritores, que también se intimidan ante estos hechos, y creen que si escriben ficción, muy diferente a lo que suele ser su vida cotidiana, van a generar falsas ideas-juicios, en los otros.
La noticia es que siempre va a suceder, y aunque se explique una, cien, mil, un millón de veces que no es real, y que concretamente el arte del escritor, así como el del actor en escena es lograr vender el cuento, muchos no van a ser capaces de separar el rol, de la vivencia.
Existen dos caminos para los escritores; uno es angustiarse, enojarse, (me ha pasado) perder las ganas de crear, y otro (también me ha pasado, por suerte) es relajarse y entender que cada mirada va a juzgar de acuerdo a las propias emociones. El campo de las visiones de una misma obra es de una gran amplitud.
Sin embargo, para quienes, como yo, no es viable el hecho de "callar y otorgar", hay una posibilidad intermedia que es la de decir :
"vos sos libre de creer lo que sientas, lo que quieras, porque tu alma es tuya y es dueña de asimilar mis palabras del modo que te parezca mejor, pero no olvides que sé lo que quise decir, sé lo que quise comunicar, si te parece te lo cuento, si no, no, no hay problema ni conflicto...
Como autora soy la creadora de estas ideas que aunque no coincidan con tus interpretaciones, eso no las hace menos importantes".
Nada pierde valor.
El intercambio de ideas es siempre positivo y productivo.
La libertad es mutua, y se trata de hacernos cargo de lo que genuinamente quisimos decir, y no de lo que los demás interpretaron.
En definitiva, ninguna interpretación ajena puede quitar mérito a la íntima expresión puesta en palabras.
El respeto mutuo es la mejor manera de interactuar.
Aires, y de una manera crispada en la propia España. Afortunadamente las murallas de un foro como MP nos protegen de muchas de esas críticas y faltas de respeto y nos permite esa expresión en libertad que tú reclamas. Saludos.
miguel