No sé muy bien quién soy
y no me voy a poner ahora
a discutirlo conmigo mismo;
la verdad es que esas etapas
existenciales, ya las pasé sin remedio:
no es remedo lo mío.
Me gustan las acacias y los pueblos
perdidos, sin nombre, y poco más me apetece
conocer. Si perdí la identidad,
o no la descubrí, qué solución me queda
¡sino seguir así!©