Es una gaita alegre que sonando
en su muñeira dulce nos consuela.
Las tazas de Ribeiro en duermevela
llorosas de un furancho van quedando.
Corón se envuelve en brisa de canela.
Las uvas, su albariño derramando,
al saber que la parca está acechando
silenciosa, en un frío que congela.
¡Tan lejos del Caribe y Venezuela!
¡Tan cerca tu sonrisa de canalla!
Y en la paz de tu lecho mortuorio
nos dejas encendida ya una vela
y ese toque en la pena cuando estalla
la flor de tu amistad Manuel Osorio