La sombra de mi musa es alargada
al parecer, desnuda en su silueta,
igual que un despojado anacoreta
sin túnica los dos ¡Qué triste nada!
No hablaré de su rima edulcorada ,
pues respuestas ya habrá de algún poeta,
la herradura que marca y poco aprieta
al caballo le merma su jornada.
Esta musa que tengo analfabeta
chafardera, locuaz y descarada
Talía reincidente e indiscreta,
se responde ella misma ensimismada
para ser la primera en la cubeta:
papelera de ripios rebosada.