Dicen que fue tu cuerpo que se evaporó
surtió de efectos fantasmas al espectro de los licores
donde surgen nuevos tantálicos espacios rotos
de dentaduras pobres e idiotas. Dicen más,
los manirrotos, los escuetos hermanos de la sangría
aperturada, y ese pobre suicidio de los lenguajes
en sus alquímicas sombras. Tú sabes
que yo vendré, cerca, terriblemente cerca
de esas sombras que acompañan las soledades
mojadas de lluvia.
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