Las gaviotas no cantan
pero gritan su libertad
se levantan en el viento
y se dan cuenta.
Las gaviotas no nadan
pero mecen su sabiduría
suavemente en la marea
y saben.
Las gaviotas no caminan
sino que tropiezan con sus
emociones
majestuosamente en el lugar
y sienten.
Para comprender estos misterios
el ser humano abandona
voluntariamente
al diablo.
Un gran abrazo y que tengas una bella semana.