Qué privilegio volver a jugar
con las constelaciones
de pensamientos,
de sensaciones que flotan
en el espacio de mi mente.
Hacer malabares con las cosas
que el mundo,
presenta a su manera.
Jugar a tiralas por los aires:
mezclar estrellas con flores.
y después ordenar todo
nuevamente en mis versos
como yo quiera.
El tiempo que hecha luz
dentro de mi, estos días
me ha mostrado que hay
una niña allí,
que juega a imaginar
como lo hacia yo antes.
Me pregunto si
¿ soy yo en el pasado
o es la niña que me hubiera
gustado tener?
La del nombre alado,
que para ella tenía pensado.
Dios quiso que en su lugar,
llegaran mis dos amores
a pintar mi mundo de colores.
No sé quien es esta niña
pero si sé cómo es.
Ella es imaginativa y tan mía.
Ella nace en mi, cada vez,
que escribo una poesía.