No se agotan las ganas de escribir
parece como si hubiera estado
guardando palabras estos años.
Tejiendo poesías para abrigarme
en los días,
que precisara abrigo el alma.
Me entibian las manos, poesías
que traigo desde antes,
de cuando
mis ideas incendiaban borradores
con fuego de amor y rebeldía.
Hay poesías archivadas en la casa
son hojas amarillas marchitándose
en los cajones,
con flores que arranqué de mí ,
para ponerlas en los renglones.
Hay anudadas tantas palabras
que escribir,
es como ir desatando de a poco
el nudo que oprimía la garganta.