Palabras,
¿Quién dijo que no sirven para nada?
Son tan poderosas que
Tu dicha duerme conmigo
Sé que una parte del mundo que vemos
es solo una ilusión.
y se lleva consigo
¿Quién dijo que no sirven para nada?
Son tan poderosas que
anulan todas la variedades de rosales
de esa galería
en la que los sentimientos
germinan como fresas en invernadero.
Tu dicha duerme conmigo
muy cerca
en el piso superior de mi alma desordenadasiempre a mi lado,
nunca por encima
ni por debajo,
como inquilino
nunca como propietario.
Sé que una parte del mundo que vemos
es solo una ilusión.
No puedo ver toda la verdad
el viento silba tu melodíaque yace ante nuestros ojos
pero puedo mirar dentro de ti mientras
y se lleva consigo
la hostilidad contra el mundo.
Patricia Ruivo
Patricia Ruivo
Pero fuera invernaderos, que habrá que germinar a la intemperie y con el abono de la palabra y el contacto.
Propietarios de tan poco, inquilinos del resto y de los restos. Y entre ilusiones vivimos y entre verdades que no nos sean hostiles.
Qué buenoooo... este poema, que encuentra el orden entre los desórdenes sin perderse de vista.
Besos, Valentina, y hasta dentro de cuatro ratos.