Insinuados doseles
Ya se entibiaba la noche
bajo el cobijo de sus alas,
una docena de estrellas
titilaban con derroche,
era noche de luna insomne
y de romanceros andares,
las cigarras acompasaban
los ritos tentadores, y en
el recinto de insinuados doseles
la brisa mecía de sus hilos un flabelo
duplicando la quietud de dos aves
de trémula voz y ansias de amarse;
sus siluetas de cal enmelada
se adosaban al beso perpetuo,
efigiados bajo un cándido farol
que avivaba su faz embelesada.
Ya se entibiaba la noche
bajo el cobijo de sus alas,
una docena de estrellas
titilaban con derroche,
era noche de luna insomne
y de romanceros andares,
las cigarras acompasaban
los ritos tentadores, y en
el recinto de insinuados doseles
la brisa mecía de sus hilos un flabelo
duplicando la quietud de dos aves
de trémula voz y ansias de amarse;
sus siluetas de cal enmelada
se adosaban al beso perpetuo,
efigiados bajo un cándido farol
que avivaba su faz embelesada.