Te presté un corazón y sus latidos,
sin fianzas ni embargos ni otras gaitas;
me regalaste un mundo sin fronteras
y una presencia en cuerpo, vivo, y alma.
Las perspectivas, desde entonces, miran
a la puesta del sol la noche clara;
la luz de luna nos invita, y forja
un nuevo despertar cada mañana.
Un limpio amanecer con credenciales,
un tiempo compartido que no acaba
hoy, que refuerza sus raíces, tiempo
y futuro, y se arraiga y afianza.
Me prestaste una vida, la utilizo,
me tienta el interés que sigue al alza
y los módicos plazos de tus créditos
en mutua economía derrochada.
sin fianzas ni embargos ni otras gaitas;
me regalaste un mundo sin fronteras
y una presencia en cuerpo, vivo, y alma.
Las perspectivas, desde entonces, miran
a la puesta del sol la noche clara;
la luz de luna nos invita, y forja
un nuevo despertar cada mañana.
Un limpio amanecer con credenciales,
un tiempo compartido que no acaba
hoy, que refuerza sus raíces, tiempo
y futuro, y se arraiga y afianza.
Me prestaste una vida, la utilizo,
me tienta el interés que sigue al alza
y los módicos plazos de tus créditos
en mutua economía derrochada.