Allí, donde las palomas arrullan al mediodía,
- llamando al anhelo que anhela el corazón -
el final toca los contornos más brillantes
de los árboles altos,donde la sombra llama.
Un camino ancho, sobre el que los tamarindos
cuelgan sus bellos amantes, extiende su avenida
cerca del mar. Allí los vientos azules florecen
y se acurrucan contra las rocas.
Y allí el tiempo levanta sus lentos arrecifes
y canta el oleaje apagado del mar.
Hasta que de repente la hora comienza a vivir,
luego la marea sube y el oleaje avanza furioso.
Y al sonido de mil alas de murciélago,
de pronto la noche cae sobre todo.
Una brisa cálida sopla los cielos lánguidos.
Un rayo se vuelve azul. Las olas rugen suavemente.
- llamando al anhelo que anhela el corazón -
el final toca los contornos más brillantes
de los árboles altos,donde la sombra llama.
Un camino ancho, sobre el que los tamarindos
cuelgan sus bellos amantes, extiende su avenida
cerca del mar. Allí los vientos azules florecen
y se acurrucan contra las rocas.
Y allí el tiempo levanta sus lentos arrecifes
y canta el oleaje apagado del mar.
Hasta que de repente la hora comienza a vivir,
luego la marea sube y el oleaje avanza furioso.
Y al sonido de mil alas de murciélago,
de pronto la noche cae sobre todo.
Una brisa cálida sopla los cielos lánguidos.
Un rayo se vuelve azul. Las olas rugen suavemente.
Me gustó la combinación de descripciones poéticas y elementos naturales.
Saludos