No conocen el delicado floreo de los gestos
ni la suavidad del habla,
las palabras que brotan de sus corazones
son fuertes, su risa espumea como la
cerveza negra.
Trabajan con ahínco, su alegria es desenfrenada,
cada euforia es recibida con audacia.
Sus fiestas son intensas, y las noches palidecen
mientras los habitantes aún resuenan
con bailes y gritos.
Su naturaleza es como las flores comunes,
que han permanecido en sus jardines
durantes años,
sobre los que vuelan los oscuros abejorros
con zumbido lento y monótono.
Pero quien conquista sus corazones
ve lo que nunca mencionan :
el torrente dorado de la miel de amor.
ni la suavidad del habla,
las palabras que brotan de sus corazones
son fuertes, su risa espumea como la
cerveza negra.
Trabajan con ahínco, su alegria es desenfrenada,
cada euforia es recibida con audacia.
Sus fiestas son intensas, y las noches palidecen
mientras los habitantes aún resuenan
con bailes y gritos.
Su naturaleza es como las flores comunes,
que han permanecido en sus jardines
durantes años,
sobre los que vuelan los oscuros abejorros
con zumbido lento y monótono.
Pero quien conquista sus corazones
ve lo que nunca mencionan :
el torrente dorado de la miel de amor.
Una revelación de un amor profundo y sincero a quienes logran tocar sus corazones.
Saludos