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  1. De un recorte de prensa que aparece en la red

    "Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo... El más preciado y maravilloso préstamo ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenece a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos". (*)


    (*) Me ha parecido interesante hasta el extremo este recorte de prensa que aparece en la red acompañado de una fotografía del Premio Nobel portugués, José Saramago. Sin embargo, en la propia red hay alguna entrada que duda de que lo que se vierte en el texto anterior sea realmente de José Saramago por las referencias a Dios que se hacen en él ya que el escritor es conocido estaba alejado de esa concepción de lo trascendente. Aclarado esto, sea o no de su autoría, me parece una reflexión tan cercana a mis posiciones que no voy a prescindir de mostrarla para quien quiera acercarse a este lugar. Gracias pos sus visitas.
    A malco, E.Fdez.Castro, BEN. y 2 otros les gusta esto.
  2. LUZ EN LA CATEDRAL

    Las luces ascendieron nervaduras
    hasta dar con la vieja piedra clave,
    rojos, verdes, violetas por alturas
    en un vuelo sutil como el del ave.
    Fue la Casa del Padre mil colores
    disputando dejarle resplandores.
    Y cantaban los ángeles un salmo
    con ardiente y lumínica cadencia,
    y entonces adoraron Su presencia
    en la paz que tenía el aire calmo.
    A E.Fdez.Castro y Fulgencio Cibertraker les gusta esto.
  3. A Paco y Mila. Marzo, 2.018.


    Camino de regreso a Castilla

    Granada llorará, como es costumbre,
    en cascadas, acequias y en la fuente,
    mas no mires atrás que está la cumbre
    vestida de blancura
    y oculta cada lágrima y tristura.

    Granada está pendiente
    siguiéndote los pasos a occidente.

    Granada irá camino de Castilla,
    irá en tu corazón y entre tus manos,
    abiertas de honradez. De tu semilla,
    los surcos paralelos de los llanos,
    que ya están a la espera,
    harán una florida primavera.

    Y cuando de mañana
    regreses a la estepa castellana
    no irás en soledad. Y aquel camino
    harás con una escolta de trigales,
    y en Dios que da los aires al molino,
    y en Dios que saca pan de los canchales.

    No existe luz más honda,
    no existe más anchura a la redonda,
    no existe mejor cielo y más altura,
    no existe más cosecha y más llanura.

    Solemne es la morada
    que das al corazón de la granada.
  4. Estas que fueron pompa y alegría
    despertando al albor de la mañana,
    a la tarde serán lástima vana
    durmiendo en brazos de la noche fría.

    Este matiz que al cielo desafía,
    iris listado de oro, nieve y grana,
    será escarmiento de la vida humana:
    ¡tanto se aprende en término de un día!

    A florecer las rosas madrugaron
    y para envejecerse florecieron:
    cuna y sepulcro en un botón hallaron.

    Tales los hombres sus fortunas vieron:
    en un día nacieron y expiraron;
    que pasados los siglos horas fueron.
  5. Amor é um fogo que arde sem se ver;
    É ferida que dói, e não se sente;
    É um contentamento descontente;
    É dor que desatina sem doer.

    É um não querer mais que bem querer;
    É um andar solitário entre a gente;
    É nunca contentar-se de contente;
    É um cuidar que ganha em se perder;

    É querer estar preso por vontade;
    É servir a quem vence, o vencedor;
    É ter com quem nos mata, lealdade.

    Mas como causar pode seu favor
    Nos corações humanos amizade,
    Se tão contrário a si é o mesmo Amor?

    Luis de Camões
    A E.Fdez.Castro y malco les gusta esto.
  6. SONETO DO AMOR TOTAL
    Rio de Janeiro , 1951

    Amo-te tanto, meu amor... não cante
    O humano coração com mais verdade...
    Amo-te como amigo e como amante
    Numa sempre diversa realidade

    Amo-te afim, de um calmo amor prestante,
    E te amo além, presente na saudade.
    Amo-te, enfim, com grande liberdade
    Dentro da eternidade e a cada instante.

    Amo-te como um bicho, simplesmente,
    De um amor sem mistério e sem virtude
    Com um desejo maciço e permanente.

    E de te amar assim muito e amiúde,
    É que um dia em teu corpo de repente
    Hei de morrer de amar mais do que pude.

    Vinicius de Moraes
    A E.Fdez.Castro y malco les gusta esto.
  7. ¡Retrásate un instante, primavera!
    Apacigua el anhelo impaciente de tus rosas.
    Entretén con tu tibio y dulce engaño
    la flor del alhelí.
    ¡Todavía este año,
    primavera, es temprano para ti!
    Todavía es temprano.
    Todavía la tierra tiene un sollozo humano
    junto al cual el arpegio
    de tu soplo florido será vana armonía.
    Los hombres todavía
    tomarán, primavera, a sacrilegio
    la desnuda y alegre pagana
    de tus campos en flor.
    Y todavía aquel abuelo
    que ha perdido el amor
    de su clavel florido, sentirá con rencor,
    como una burla de su duelo,
    tu paso indiferente de cisne sin dolor.
    No vengas todavía.
    Ven cuando vuelvan los enamorados:
    cuando se llene, cual de sol, el día
    de un asombro de gozos recobrados.
    Cuando se canten cosas
    que llenen de alborozo todo el aire español.
    Ven cuando se sonrían las esposas
    y cuando las muchachas, coronadas de rosas
    salgan a los caminos floridos de alto sol.
    Ven cuando aquella dulce madre vieja
    alce sus ojos claros y deje de llorar:
    y el padre de familia mande matar la oveja
    y echar el mejor tronco de pino en el hogar.
    Entonces: cuando todo florezca de alegría,
    cuando enmudezca el aire, cuando se aclare el día,
    cuando se llene, alegre, la blanca carretera
    de mujeres, y niños, y soldados detrás...
    ¡Entonces, tú, adelante, primavera,
    con la espiga, la rosa, el laurel... y la paz!
    A E.Fdez.Castro y malco les gusta esto.
  8. ¿Qué nuevo nombre a ti, creadora de poetas,
    esencia de la juventud,
    si todas las magníficas y todas las discretas
    cosas que se han dicho y hecho en su virtud?
    ¿Qué madrigal a ti, compendio de hermosuras,
    luz de la vida, si
    mis pequeños poemas y mis grandes locuras,
    han sido siempre para ti?
    En la hora exaltada
    de estos nuevos loores,
    toda la gaya gesta de tu poeta es
    tirar de la lazada
    que ata el ramo de flores
    y que las flores caigan a tus pies.
    A E.Fdez.Castro, jose luis muñoz y malco les gusta esto.
  9. En el XXX aniversario
    de nuestro matrimonio,
    a Marga, mi esposa.​

    Aquel día de julio no sabía
    que la hoja de blancura nacarada
    tendría la más bella poesía
    escrita con mi alma enamorada.

    Y a pesar de los años todavía
    queda tinta en mi pluma ilusionada
    para el verso que haga día a día
    a tu lado de forma esperanzada.

    Todavía tenemos por llegar
    y también llegará de nuestra mano
    y será como siempre, tras soñar;

    y si nada este tiempo fuera en vano,
    mucho queda de amor por conjugar,
    bien lo sabes, que aún es muy temprano.
  10. José María Pemán (1897-1981) escribió este poema a la Virgen del Carmen de Cádiz, que en 1940 volvió a salir en procesión después del periodo en el que el culto cristiano público en España había estado prohibido.

    ¡Cargadores de la Isla,
    mecedla con suavidad,
    que lleváis sobre los hombros
    a la Reina de la Mar!

    Cargadores de la Isla:
    esa que vais a sacar
    es la Virgen marinera,
    que huele a marisco y sal;

    la que llamaban Señora
    y Capitana, al rezar,
    los abuelos que tenían
    claras almas de cristal
    bajo la recia envoltura
    de sus capotes de mar;

    la que apacienta las olas
    los días de tempestad;
    la que esta tarde de julio
    el crepúsculo honrará
    colgando nubes de grana
    por los balcones del mar.

    Yo la vi que estaba triste
    la Señora en el altar.
    Su rostro llenaba el lirio
    de una palidez mortal.

    –¿Qué te pasa, mi Señora,
    Capitana de la mar,
    que más que Virgen del Carmen,
    pareces de la Piedad?

    –Tres años hace, tres años,
    que me estoy sin ver la mar,
    sin oler las algas verdes
    y sin ver la claridad.
    ¡Mis hijos, los de la Isla,
    ya no me quieren sacar!

    –No lloréis, Señora mía,
    que dice un viejo refrán,
    que la fortuna y el sol
    igual vuelven que se van.

    ¡Cargadores de la Isla,
    marineros de la mar!:
    La Señora estaba triste:
    si la queréis consolar,
    cuando la saquéis, mecedla
    de esa manera especial,
    hecha de tango y ternura
    y de vaivenes de mar,
    como se mecen los santos
    desde los Puertos a acá,
    ¡como no saben mecerlos
    en ninguna parte más!

    Tú, cargador, que no sabes
    rezar la Salve, quizás:
    si cuando la saques, meces
    el paso, con buen compás,
    aunque no sepas la Salve,
    Dios te lo perdonará...,
    ¡que mecer así a la Virgen,
    ya es un modo de rezar!
  11. En la celebración de la La Virgen de Carmen

    Tengo una Madre en el Cielo
    y otra tengo en la Tierra,
    a la del Cielo de rezo
    por la otra que me queda.
    Si alguna vez las contemplo
    parece se parecieran
    por eso a las dos las quiero
    con locura verdadera.
    Cuando en algún día siento
    un atisbo de tristeza,
    a la una me encomiendo
    y la otra me consuela.
    A veces ni yo me entiendo
    y es que me olvido de ellas,
    pero no dura un momento
    porque de alguna manera
    se me despierta el recuerdo
    con solo ver las estrella,
    será de que en ellas veo
    su luminosa diadema;
    y a la vez cuando yo siento
    a lo lejos las mareas
    me acuerdo de que yo tengo
    dos madres que son Carmelas.
    Cielo y tierra, mar y cielo,
    ¡ay mis madres marineras,
    llevadme la mar adentro
    el día que yo me muera!
  12. I
    A Galo que nos ha dejado

    La chispa de tu mirada
    se te apagó compañero,
    ni siquiera ya jugabas
    entre el verdor de los henos;
    y en una buena mañana
    te marchaste sin saberlo
    y nos dejaste en el alma
    la blancura de tu hueco.
    Ahora si me acordara
    de tus dos ojos atentos
    de cuando yo te llamaba
    tendré que mirarme dentro.

    II
    A Galo, siempre atento a mi gesto

    Dónde fuiste con hora tan temprana
    apenas caminando de dolores,
    sin quejido, tal vez los estertores
    de acabar de una vez con la desgana.

    Escuchar el silencio es cosa vana
    pues no dejas siquiera los rumores
    y entre el vago recuerdo de las flores
    el tuyo emergerá por la mañana.

    Fiel eras, compañero, no importuno,
    cada larga jornada solitaria
    pendiente de mi gesto entristecido.

    Le has devuelto el suspiro, solo y uno,
    el divino suspiro, y sin contraria
    como siempre obediente te me has ido.

    A Galo, mi perro, siempre pendiente de mis tristezas.
    A E.Fdez.Castro, malco y pepesori les gusta esto.
  13. Me pides que yo te escriba
    algo hermoso esta mañana
    para que alegre tu vida:
    te lo escribiré sin falta.

    Lo hermoso está en tu sonrisa
    que es como nieve blanca
    y también está si miras
    con esos ojos de hada.

    Lo bonito que me inspira
    lo llevas siempre en la cara
    y lo posees si caminas
    con derroches de elegancia.

    En tus manos que acarician
    al aire mientras me hablas,
    a la hermosura recitan
    todas tus dulces palabras.

    Lo más hermoso es tu vida
    y aquella que vino a darla
    y en la ternura y la tibia
    leche que te amamantaba.

    Más que hermosa es ya divina
    tu tierra que fue a pisarla
    por mayo en Cova de Iría
    Nuestra Señora de Fátima.

    Me pides que yo te escriba
    algo hermoso esta mañana:
    ¡Mira en tu alma y la mía
    donde te llevo guardada!
  14. Un pequeño ejercicio a propósito de un soneto de Fernando Pessoa

    He querido hacer una pequeña práctica para comprender mejor las dificultades y algún entresijo de lo que supone el esfuerzo de la traducción. Así mismo, como el idioma con el que estoy más familiarizado es el portugués, ¿quién mejor que Fernando Pessoa para ayudarme a llevar a cabo este experimento? Pues bien, sobre un soneto de Pessoa que era, en principio, comprensible para mi nivel de conocimiento, he intentado una traducción primero y después una transformación como sugería, en algún apartado, el artículo que sobre traducción poética he leído.


    De Fernando Pessoa

    A criança que fui chora na estrada

    A criança que fui chora na estrada.
    Deixei-a ali quando vim ser quem sou;
    mas hoje, vendo que o que sou é nada,
    quero ir buscar quem fui onde ficou.

    Ah, como hei-de encontrá-lo? Quem errou
    a vinda tem a regressão errada.
    Já não sei de onde vim nem onde estou.
    De o não saber, minha alma está parada.

    Se ao menos atingir neste lugar
    um alto monte, de onde possa enfim
    o que esqueci, olhando-o, relembrar,

    na ausência, ao menos, saberei de mim,
    e, ao ver-me tal qual fui ao longe, achar
    um pouco em mim de quando era assim.


    Traducción literal

    El niño que fui llora en la carretera.
    Lo dejé allí cuando vine a ser quien soy.
    Pero hoy, viendo que lo que soy es nada,
    quiero ir a buscar a quien fui donde quedó.

    ¿Ah, cómo he de encontrarlo? Quien erró
    en la venida tiene el regreso errado.
    Ya no sé de donde vine ni donde estoy.
    De no saber mi alma está parada.


    Si al menos alcanzase en este lugar
    un monte alto desde donde pueda al fin
    viendo lo que olvidé volver a recordar,

    en la ausencia, al menos, sabría de mí,
    y al verme a lo lejos igual que fui, encontrar
    un poco en mí de cuando yo era así.


    Traducción adaptada

    El niño aquel que fui llora en camino
    porque lo abandoné al querer ser yo,
    y ahora al ver mi nada repentino
    quisiera hallarlo allí donde quedó.

    ¿Lo reconoceré? El desatino
    está en volver cuando al partir se erró.
    Al no saber llegar de donde vino
    mi alma en la ignorancia se estancó.

    Si al menos alcanzase en el lugar
    una montaña, tal vez desde allí
    al ver cuanto olvidé y al recordar,

    aun ausente, sabría algo de mí
    y al verme igual, de lejos, encontrar
    en mí quizás aquello que perdí.
    A E.Fdez.Castro y Fulgencio Cibertraker les gusta esto.
  15. La Caridad, la Caridad, la Caridad...
    Tus llagas otra vez, Señor, al mundo muestra,
    y tu corona de espinas, y tu diestra
    horadada por el clavo de la impiedad.

    Dinos de nuevo aquella palabra que nos hace
    llorar... y nos derrite la maldad en el pecho,
    y nos da paz, amor y olvido. Y satisface
    como el correr seguro del río por su lecho.

    Y que un paisaje matinal y que una buena
    esperanza nos den la alegría piadosa,
    y que sea el amor de Dios nuestra verdad.

    Que seamos buenos para librarnos de la pena.
    Y que nunca olvidemos esta única cosa:
    ¡La Caridad, la Caridad, la Caridad!...