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Blog de poesía en MundoPoesía — lee las entradas, reflexiones y versos de este autor.
No quiero acabar entre estas rejas. Tumulto de sombras, donde reposa mi vieja memoria absorta. No quiero que la vida sea incierta, golpe de agua, de luz, de antiguas maquinarias solemnes y rotas. No quiero que dios visite palacios de niebla. Ni se…
Con la grasienta cópula la viril inmovilidad removida los instintos domeñados la clandestina absorción el delito impunemente corregido la materia vergonzante idealizada el tamaño exigente de algunas paupérrimas ramas los órganos enraizados y las…
Entre fantasmas y temblores, se ha diluido tu recuerdo. Soporto el día con sus humillaciones, como buenamente pudo y al desgaire. No me desanimo, influyen el viento y el aire de este pueblo. De la estancia que compartimos, en aquellos mejores…
Acudo en masa a los hospitales. Los hipogeos no me son ajenos. Tampoco las tumbas y lápidas. Las memorias de las víctimas; los secretos de los sacerdotes. Llevo pantalones, atuendos voladores, sayos, y menstruadas leches ordeñadas: desayuno con…
Visito las maderas, los útiles de trabajo, las mareas grisáceas de azulejos caídos. Visito las deidades, los dioses de la madera serrada, el cuerpo de la fábrica abandonada, el serpentín de sangre y lágrimas, en que defecan diversas especies de…
Reivindico ante todo el fuego más oculto la tiniebla insurgente de los cráneos coléricos. La temibles rodillas de usureros contrariados por la inútil inutilidad de la moneda ante un muerto que escupe fuego y habla con la cara redonda de espanto.…
Misterioso silencio. Veo la noche como un guante exacerbado, o es la nieve quien me asusta. Soy total sobre ella. Me conmueve esta soledad de barriada. De extrarradio. Toco la noche y es un rectángulo nevado copiosamente, amplitud sonora…
Pulo como en un laúd los resortes internos de mis armas poéticas. Son breves insinuaciones de agua, suspendida a kilómetros sobre la tierra herida y vieja. Soy derrumbe sobre el cielo. Pinto las acuarelas magnéticas y derribo los altos entresuelos…
Lágrimas, porque ya no tengo qué darte. Lágrimas, porque no me quedan lágrimas con que llorarte. Lágrimas, pues mis ojos se secaron cuando estaba a punto de adorarte. Lágrimas, sí, de amor sin futuro.…
Ando vagabundo por las cuatro paredes de mi cuerpo. Ando por decir algo, pues siento que estoy perdido y nuevamente tropiezo y me confundo. Camino por un eterno espejismo, mirando los charcos que me guían en mitad del desierto. Me paro y observo:…
No diré agonía allá donde suscitan bloques de enervado hielo, macizos de flores en parterres inundados. No diré soledades, en tanto caminen fusiles en alzada mano gigantesca. No diré secundarios, en tanto los hombres, busquen, lejos de su ámbito…
Es que el poeta no sabe nunca donde nace. Se estira, estira su psicología, la hace pasar por un laúd obligatorio de oraciones. La conmina a nacer, quizás, del vientre frío de una nube. No sabe dónde guardar su abismo y su retiro, su voz elige el…
Cierto sometimiento a la certeza crucial de tu vida, ya te inunda, y en la ecuación alegre, la lisonja estúpida no acaba de convencerte. Al igual que la inútil conversación fría, distante, con tanto hijo de Satanás suelto, te mantiene con vida- no…
Han vivido en mí mil recuerdos desde entonces. Sombríos gestos, orillas llenas de nieve, barcos frontales destinados al magma primoroso. Tu cintura salvaje bordeando la periferia de un río siempre inestable. El aire remoto de tu indiferencia dejó…
Ya fui rama, ya fui fruto, de su alma, conservo, parciales evocaciones de un ministerio sobre la tierra. Océanos o islotes desechos, no remitirán mis ansías, ni el odio formará arrecifes de coral, cerca de mi anhelo. Ya fui rama, fruto esencial…
Mucho sol anda tras tus espaldas. Divina sombra, umbrosa, de tus férreos ataúdes, con tu afán celoso, tropieza. Mientras, la ley, en su insigne insignificancia, da muestras todavía, de auténtica fortaleza. Derriba portalones, en tus paseos…
En la sorda tierra, ni un ápice de luz. Lápices del alba, árboles de madrugada, son las siete de la mañana, ni un vértice de luz sobre las atestiguadas montañas. Un paso de ovejas vertebra el cansancio de la luna vieja, y deteriorada. En la sorda…
No es el reino del amor éste que tanto alaban ministros y secuaces parecidos; no es el reino del amor aquel que tanto pronosticaran en épocas pasadas revoluciones y tópicos a granel. No es el reino del amor, ese que tomó forma bajo alas siniestras…
Flamean, en las ventanas, antiguas luces encendidas. Son voces y sueños, anegados en tristes recuadros- habitaciones, dormitorios, despensas; cocinas-. Y en esa persistencia de las cosas y los objetos inciertos, yo miro. Poca cosa, poco que decir.…
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