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El blog de Malco / El solar de la palabra.
Blog de poesía en MundoPoesía — lee las entradas, reflexiones y versos de este autor.
Te he perdido Cual gaviota en su extravió,pérdida vaga en su volar cual barco a la deriva,a punto de naufragar cual hojas otoñales,que secas y marchitas de sus ramas no pueden ya colgar te he perdido,y no consigo apartarte y olvidar. Cual arenas del…
El señor Barbas pretende a la bella Endrina ( Ejercicio de humor ) Que tragedia tan grande le ha tocado vivir tan hermosa y elegante no para de sufrir por culpa de su madrina, la hermosa y bella Endrina. La malvada Caléndula la madrina en cuestión…
El señor Barbas pretende a la bella Endrina Que tragedia tan grande le ha tocado vivir tan hermosa y elegante no para de sufrir por culpa de su madrina, la hermosa y bella Endrina. La malvada Caléndula la madrina en cuestión por su gran ambición sin…
Reflejos He perdido mi norte, los polos son meridianos en mi vaguedad, adivino mi rumbo y regreso al mismo lugar, he vuelto a mis andanzas desde la latitud central de no se donde, desde los paralelos imaginarios de la intuición. Recorrí cada grado…
Me duele tu olvido La vi al trasluz, en el instante que desaparecia, desvanecida, en el viento del Sur, la busco incansablemente, en los bordes del recuerdo en el centro de las espigas en las hojas del otoño. Creí, vertebralmente en tus palabras y…
Renombrarte Renombraré tu nombre, en la acallada oquedad del silencio, en la resedad inevitable de la lejanía, en las perdidas voces de los ecos, en la imagen elíptica de los sueños. Renombraré tu nombre, en la redondez plena de la luna, en la…
Renombrarte Renombraré tu nombre, en la acallada oquedad del silencio, en la resedad inevitable de la lejanía, en las perdidas voces de los ecos, en la imagen elíptica de los sueños. Renombraré tu nombre, en la redondez plena de la luna, en la…
Raigambres Vuelvo a la tarde otoñal a su camino arbolado las sepias hojas han borrado los rastros de mi andar, y con las huellas partieron mis más caras ilusiones y un vendaval de pasiones desatadas como el viento son también hojas caídas…
El cura Erasè una vez un cura de cierta iglesia monseñor al que habìa que tener paciencia cuando daba su sermòn. Una forma singular de entender las escrituras creaba en los feligreses dudas, extrañeza y confusiòn, y cuando el sacristán afligido…
El cura Erasè una vez un cura de cierta iglesia monseñor al que habìa que tener paciencia cuando daba su sermòn. Una forma singular de entender las escrituras creaba en los feligreses dudas, extrañeza y confusiòn, y cuando el sacristán afligido…
Habitarás Habitarás, en cada punto cardinal de mis pasos en el norte de mis pensamientos en el sur de mis tropiezos en el oriente de mi despertar en el ocaso de mi existencia. Habitarás, en el polvo de mis recuerdos en los cansados caminos de la…
El puerto En las lívidas madrugadas de niebla de cortante frío en insomnes distancias del tiempo afilados cuchillos calan los huesos. En el desafío del íntimo encuentro, en la redondez de la búsqueda errante, en la espesura de la bruma, en las…
El puerto En las lívidas madrugadas de niebla de cortante frío en insomnes distancias del tiempo afilados cuchillos calan los huesos. En el desafío del íntimo encuentro, en la redondez de la búsqueda errante, en la espesura de la bruma, en las…
Esa mañana Esa mañana te vi pasar levitando en la liviandad del aire humo de fragante incienso inalcanzable piélago en la lejanía. Esa mañana, te vi pasar en el colibrí detenido en el borde de tu sonrisa reincidente mensajera en la dispersa soledad…
Esa mañana Esa mañana te vi pasar levitando en la liviandad del aire humo de fragante incienso inalcanzable piélago en la lejanía. Esa mañana, te vi pasar en el colibrí detenido en el borde de tu sonrisa reincidente mensajera en la dispersa soledad…
Esa mañana Esa mañana te vi pasar levitando en la liviandad del aire humo de fragante incienso inalcanzable piélago en la lejanía. Esa mañana, te vi pasar en el colibrí detenido en el borde de tu sonrisa reincidente mensajera en la dispersa soledad…
Mi mujer tiene otro No quiero ni acordarme, de ese infausto momento, cuando tuve que enterarme, con vergüenza y cruel tormento, como pudo abochornarme, mi corazón no lo entendía, como mi amada mujer, algo así tan cruel me haría. Mi mujer que era una…
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