Qalat Chabir
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquella mar que lloró por el dolor en tu piel,
pues quiso hablarte al oído con susurros
de atardeceres tristes, y que un día se alejó
de tus manos tibias sin palabras ni sentido,
quizás para no dañarse ella misma de tanta luz
alocada luz desprendida y sin querer,
dañó la vida y el sueño de aquella piel en la arena.
Mar que tímidamente tarde escribe al viento
esta canción sin renglones ni cifras
para que vuele a cualquier lugar donde el perdón viva.
Esta mar no debe existir en tus ojos, no;
mas hay otras aguas que buscan el resplandor
de la estrella en la playa.
© Copyright
pues quiso hablarte al oído con susurros
de atardeceres tristes, y que un día se alejó
de tus manos tibias sin palabras ni sentido,
quizás para no dañarse ella misma de tanta luz
alocada luz desprendida y sin querer,
dañó la vida y el sueño de aquella piel en la arena.
Mar que tímidamente tarde escribe al viento
esta canción sin renglones ni cifras
para que vuele a cualquier lugar donde el perdón viva.
Esta mar no debe existir en tus ojos, no;
mas hay otras aguas que buscan el resplandor
de la estrella en la playa.
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