futuroarduo
Poeta fiel al portal
Mi hoja, afilada como el viento voraz que mi cuerpo tragaba,
se dirigía al combate en el que el fuego ardería con más ganas.
Mi aliento, decidido a salvar mi princesa que cada vez más rogaba,
se llenaba de fuerza infinita de proveniencia cercana.
El latir del tiempo se mezclo con mi sangre de instinto asesino.
Exprimiré la última gota de la noche y la tragaré como un vino
Poco a poco la distancia se acortaba y mis pies comenzaron a correr,
mis ojos se retorcían dignándose a llevar la cordura al olvido.
La sangre quería salir de mis venas para que mi hoja pudiera esperar
Y a un paso de la puerta infernal me imaginaba el grito y el dulce sonido.
Mis manos abrieron la puerta y mi boca se abrió con una sonrisa agreste,
mi objetivo colgaba la llave que pronto sería dueña de mi espada implacable.
Los súbditos atacaron con ganas de pertenecer al mundo de la peste,
los llevé al dolor intenso para que la muerte devorara su alma inservible
Me acerqué velozmente dejando mi estela y su brillo en el aire,
el sonido de mis pies recorría el presagio y dejaba un eco como único acompañante.
Mi sablazo difuminado bajo la luz de la luna hizo bañar el espacio de sangre,
y el objetivo ya no manchaba el tiempo ni deshonraba la historia reinante.
Arranqué de su cuello el alivio a la promesa sellada en silencio,
la de proteger a mi amada; dulce pasión que en su ausencia me hago adicto.
Acerqué mis pies a la prisión provocadora de mis dolores y conflictos,
y sentí mi liberación a la atadura infinita que provocaba un vacío.
Sentí sus palabras como el fruto más sagrado que la vida jamás proporcionaría,
Su belleza era la encarnación de la perfección que no tendría nunca mujer alguna
Mis oídos se perdían en los pasos que la historia alejaba y poco a poco se desvanecía.
Y me fui con ella, bajo la luz de la luna