Alas de amarillo cristal
visten los suelos de otoño,
flores de andares táctiles
quiebran con eco sonoro,
tornando en asustadiza
ceniza inermes despojos,
como los durmientes lirios
que yacen; tristes retoños
más marchitos que el olvido,
hermanados al vil polvo.
Y aquellos pies rientes
danzan con ángeles rotos
sin ver que la infecta muerte
vuelve al terroso fondo
hasta los más tiernos labios.
visten los suelos de otoño,
flores de andares táctiles
quiebran con eco sonoro,
tornando en asustadiza
ceniza inermes despojos,
como los durmientes lirios
que yacen; tristes retoños
más marchitos que el olvido,
hermanados al vil polvo.
Y aquellos pies rientes
danzan con ángeles rotos
sin ver que la infecta muerte
vuelve al terroso fondo
hasta los más tiernos labios.
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