Un canto de guitarra
y un sonido de flores.
El pajaro en la parra
desnudado de amores.
Y la tarde que pasa
sepultando colores.
La tierra me conoce
y en su aroma me abrazo,
soy tan solo un pedazo
de su grandeza enorme.
Un sentir apacible
agita mis deseos,
y un pajaro invisible
impregna de aleteos,
los rincones visibles
silenciosos y feos.
El viento desconoce
la tristeza del alma,
pero a veces de calma
invade los reproches.
german g