elfita
Poeta asiduo al portal
El rió es la vida misma Que corre y cambia
Turbulenta y tormentosa,
Pero calma y tranquila.
En su majestuosidad,
Es irónica a simple vista,
Pero profunda y sabia cuando apenas se deja a descubrir sus misterios.
El rió es el tiempo,
Que nace, que vive, Que crece,
Que evoluciona y se manifiesta y que luego muere para nacer de nuevo.
El rió es le paraíso magistral
Tan grande, tan fondo,
Tan lleno de vida como la vida misma;
Mas el rió es noche que esconde
Bajo su cause,
Misterios y sentimientos profundos,
Que solo la luna es cómplice de ello.
El infierno es otro, pues
El río es cielo e infierno,
La armonía perfecta que almacena y decora
Muchas muertes mucha vidas.
El río es el es el dorado
Lleno de tesoros in calculados
Lleno de vida,
Lleno de magia, que ningún mortal,
Por más codicioso podrá poseer,
El río se pertenece a si mismo.
El río siempre
Esta más lejos de nuestro entendimiento,
Lejos de nuestra razón,
Pero cerca de nuestro sentir,
De nuestro asombro.
¿Quien pudiese ser como el río,
Y poder fluir por la vida cada vez más lejos?
Ser inalcanzable, Ser Imparable.
El río provoca mi delirio,
Una locura lunática
Que desquebraja mi ser Y mi alma
Envuelve con su esplendor
Mis sentidos.
¡Es que me hechizas río!
Me embrujas con tu presencia y haces que sufra por no tenerte ni poseerte.
Por eso y otras cosas,
Me devoras,
Desgarras mi corazón, los de otros también.
Por eso eres sangre,
Has sido el escenario
De batallas y encuentros,
Solo tú eres el testigo de tal acecho.
Sin embargo inspiras el canto y el relato,
Por tus aguas poéticas
Que llaman al naufragio,
Hasta lo mas hondo de ti.
El río es uno y múltiple,
Es escalera de almas;
Almas que vagan buscando tu compañía
Que saben que tú eres el misterio que fluye
La trascendencia de toda ciencia,
Provocas toda una revolución del ser
Aun cuando eres tiempo perdido,
Provocas el crimen y el castigo;
Tu río eres nuestra sabia profunda,
El testimonio concreto,
Preciso, irrefutable.
Eres despedida
La nostalgia y mi tristeza.
Eres música para mis oídos pero,
Mas que nada,
Eres el regreso que me invita
A intentarlo siempre de nuevo.
Turbulenta y tormentosa,
Pero calma y tranquila.
En su majestuosidad,
Es irónica a simple vista,
Pero profunda y sabia cuando apenas se deja a descubrir sus misterios.
El rió es el tiempo,
Que nace, que vive, Que crece,
Que evoluciona y se manifiesta y que luego muere para nacer de nuevo.
El rió es le paraíso magistral
Tan grande, tan fondo,
Tan lleno de vida como la vida misma;
Mas el rió es noche que esconde
Bajo su cause,
Misterios y sentimientos profundos,
Que solo la luna es cómplice de ello.
El infierno es otro, pues
El río es cielo e infierno,
La armonía perfecta que almacena y decora
Muchas muertes mucha vidas.
El río es el es el dorado
Lleno de tesoros in calculados
Lleno de vida,
Lleno de magia, que ningún mortal,
Por más codicioso podrá poseer,
El río se pertenece a si mismo.
El río siempre
Esta más lejos de nuestro entendimiento,
Lejos de nuestra razón,
Pero cerca de nuestro sentir,
De nuestro asombro.
¿Quien pudiese ser como el río,
Y poder fluir por la vida cada vez más lejos?
Ser inalcanzable, Ser Imparable.
El río provoca mi delirio,
Una locura lunática
Que desquebraja mi ser Y mi alma
Envuelve con su esplendor
Mis sentidos.
¡Es que me hechizas río!
Me embrujas con tu presencia y haces que sufra por no tenerte ni poseerte.
Por eso y otras cosas,
Me devoras,
Desgarras mi corazón, los de otros también.
Por eso eres sangre,
Has sido el escenario
De batallas y encuentros,
Solo tú eres el testigo de tal acecho.
Sin embargo inspiras el canto y el relato,
Por tus aguas poéticas
Que llaman al naufragio,
Hasta lo mas hondo de ti.
El río es uno y múltiple,
Es escalera de almas;
Almas que vagan buscando tu compañía
Que saben que tú eres el misterio que fluye
La trascendencia de toda ciencia,
Provocas toda una revolución del ser
Aun cuando eres tiempo perdido,
Provocas el crimen y el castigo;
Tu río eres nuestra sabia profunda,
El testimonio concreto,
Preciso, irrefutable.
Eres despedida
La nostalgia y mi tristeza.
Eres música para mis oídos pero,
Mas que nada,
Eres el regreso que me invita
A intentarlo siempre de nuevo.
::, de verdad orinoco es y sera siemre un delirio para muchos poetas...
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