Trinity
Vampiro.
Niña Buho & Trinity
Desgarradora Pasión
Si la luna acoge mis temores y guía mis pasiones, en la penumbra del bosque te pido, guerrera de hielo, que sigas la estela de luz que deja ella cada noche;
encontrarás entonces, lo mas intenso de mis sueños, que con ganas anidadas te esperan,
dibujando en el cielo, mordiscos ilusos por tu cuello y deslices de dedos por tu cuerpo.
Aquella luna que con su belleza siempre ha iluminado nuestros incesantes encuentros furtivos;
trastornando mis pensamientos y acabando con mi cordura,
al ver tu magistral belleza que a mis colmillos espera;
deleite de cielos e infiernos al seguirte en la espesura, mientras juegas con mi calma aflorando mi maldad.
Contigo, mis deseos te transforman en una loba cual depredadora;
conmigo, tus deseos me convierten en victima de tus ataques furtivos; quiero que rasgues mi ropa mientras con tu lengua dibujas tu nombre en borde de mi boca
y con tus ojos blancos selles este encuentro, rodeado por las sombras del infierno.
Sacia tu sed con mi negra e impura sangre y has de mi cuerpo tu eterno alimento pagano,
debilítame con tus labios cual manzana del pecado y adéntrame en las llamas mas ardientes del infierno.
Tú, quien yo creía mi presa ahora la captora de mi ser, transfórmate y devórame, destrúyeme con placer,
roza con tus dedos los lugares mas recónditos de mi piel y juega con tus labios ardientes de deseo infiel.
Cierra tu boca y abre tus piernas y brazos, quiero crucificarte a mis impuras ganas de utilizarte;
ataré tus manos a las raíces del mal para que poco a poco envenenen tus ansias, aflorando tus pecados,
con mi respiración recorreré tus venas una a una, impregnándolas de divino masoquismo perpetuo
y con el aire frío de esta noche perturbada congelaré tu cerebro para hacerte mía por completo.
Crucifícame pero antes déjame arrancarte el corazón, para llevarlo conmigo a lo mas inmundo de lo oscuro;
la inmortalidad nos protege en esta noche que se acaba y antes de que el sol emerja ya tu alma es solo mía, ya mi cuerpo es solo tuyo;
cual éxtasis me inunda el ser utilizada por ti, cuando quería ser yo quien jugara con tu cuerpo,
sin embargo no te salvas de ser azotada por mi lengua quien sin tenerte piedad te lleva a donde nunca has ido;
en mi mundo de tinieblas el clímax de lo prohibido, ahora no se sabe si tu has jugado conmigo o yo e jugado contigo.
Simplemente comento, este momento perdurará en el tiempo, nos tenemos y quiero que esto sea eterno;
dos bocas, dos pensamientos, cuatro piernas, cuatro senos, veinte rasgaduras y un mismo sentimiento
hilan en el firmamento una telaraña hecha de sudor, gemidos, mordiscos, rasguños, gritos y sexo.
Me excito con cada roce de tu cuerpo, no se si solo sea cuestión del momento intenso,
pero presiento que te quiero envuelta en las sabanas de mi cama desde el amanecer hasta el anochecer.
El sol se asoma fulminante y los espectros huyen de su luz cual fuerte, destructora y mortal,
impregnado en el ambiente quedan los residuos de nuestra noche ardiente, que para otros es una noche fatal.
Dulces pesadillas My Lady, de excitante y divina maldad, a la siguiente noche de luna nos vemos para jugar de nuevo este dulce juego infernal
y espero que se repita una y otra vez, que aunque solo sea utilizarnos quiero hacerlo hasta perecer.
encontrarás entonces, lo mas intenso de mis sueños, que con ganas anidadas te esperan,
dibujando en el cielo, mordiscos ilusos por tu cuello y deslices de dedos por tu cuerpo.
Aquella luna que con su belleza siempre ha iluminado nuestros incesantes encuentros furtivos;
trastornando mis pensamientos y acabando con mi cordura,
al ver tu magistral belleza que a mis colmillos espera;
deleite de cielos e infiernos al seguirte en la espesura, mientras juegas con mi calma aflorando mi maldad.
Contigo, mis deseos te transforman en una loba cual depredadora;
conmigo, tus deseos me convierten en victima de tus ataques furtivos; quiero que rasgues mi ropa mientras con tu lengua dibujas tu nombre en borde de mi boca
y con tus ojos blancos selles este encuentro, rodeado por las sombras del infierno.
Sacia tu sed con mi negra e impura sangre y has de mi cuerpo tu eterno alimento pagano,
debilítame con tus labios cual manzana del pecado y adéntrame en las llamas mas ardientes del infierno.
Tú, quien yo creía mi presa ahora la captora de mi ser, transfórmate y devórame, destrúyeme con placer,
roza con tus dedos los lugares mas recónditos de mi piel y juega con tus labios ardientes de deseo infiel.
Cierra tu boca y abre tus piernas y brazos, quiero crucificarte a mis impuras ganas de utilizarte;
ataré tus manos a las raíces del mal para que poco a poco envenenen tus ansias, aflorando tus pecados,
con mi respiración recorreré tus venas una a una, impregnándolas de divino masoquismo perpetuo
y con el aire frío de esta noche perturbada congelaré tu cerebro para hacerte mía por completo.
Crucifícame pero antes déjame arrancarte el corazón, para llevarlo conmigo a lo mas inmundo de lo oscuro;
la inmortalidad nos protege en esta noche que se acaba y antes de que el sol emerja ya tu alma es solo mía, ya mi cuerpo es solo tuyo;
cual éxtasis me inunda el ser utilizada por ti, cuando quería ser yo quien jugara con tu cuerpo,
sin embargo no te salvas de ser azotada por mi lengua quien sin tenerte piedad te lleva a donde nunca has ido;
en mi mundo de tinieblas el clímax de lo prohibido, ahora no se sabe si tu has jugado conmigo o yo e jugado contigo.
Simplemente comento, este momento perdurará en el tiempo, nos tenemos y quiero que esto sea eterno;
dos bocas, dos pensamientos, cuatro piernas, cuatro senos, veinte rasgaduras y un mismo sentimiento
hilan en el firmamento una telaraña hecha de sudor, gemidos, mordiscos, rasguños, gritos y sexo.
Me excito con cada roce de tu cuerpo, no se si solo sea cuestión del momento intenso,
pero presiento que te quiero envuelta en las sabanas de mi cama desde el amanecer hasta el anochecer.
El sol se asoma fulminante y los espectros huyen de su luz cual fuerte, destructora y mortal,
impregnado en el ambiente quedan los residuos de nuestra noche ardiente, que para otros es una noche fatal.
Dulces pesadillas My Lady, de excitante y divina maldad, a la siguiente noche de luna nos vemos para jugar de nuevo este dulce juego infernal
y espero que se repita una y otra vez, que aunque solo sea utilizarnos quiero hacerlo hasta perecer.
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