Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL AMOR EXACTO
( En el Zen una flor es una flor, en mi mundo
un amor es una flor )
A orillas del lago meditaba un santo.
Me acerqué despacio, le ofrecí una flor,
le rogué quisiera predicarme un rato
sobre los misterios del Exacto Amor.
Por toda enseñanza la elevó bien alto,
en perfecto silencio largo la miró.
Entendí el misterio del Amor Exacto.
Cuando ya me iba, solo sonrió...
Eduardo A. Morguenstern,
( En el Zen una flor es una flor, en mi mundo
un amor es una flor )
A orillas del lago meditaba un santo.
Me acerqué despacio, le ofrecí una flor,
le rogué quisiera predicarme un rato
sobre los misterios del Exacto Amor.
Por toda enseñanza la elevó bien alto,
en perfecto silencio largo la miró.
Entendí el misterio del Amor Exacto.
Cuando ya me iba, solo sonrió...
Eduardo A. Morguenstern,