Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Vivir el amor.
Es a veces, acaso
morir como cada tarde,
agonizar en cada ocaso.
Mientras el horizonte pareciera que arde.
Mis sueños se comprometieron
con la ilusión de la lejanía,
sin carta de presentación.
Sin equipaje ni membresía.
El recuerdo de las primaveras pasadas
ya no florecen, son otoños crueles,
que enfrían los veranos y las miradas.
Apartándonos el vuelo de golondrinas ausentes.
El sueño que detuvo a mi corazón
enfriaba a mi alma triste.
era Febrero y verano, para mención.
Solo recuerdo que apareciste.
Lo gris del horizonte
se volvería la alegría de mi sonrisa.
Opaca, cierta y diferente,
es esta humedad que intenta volver a cubrirme de prisa.
Entonces sembré atardeceres llenitos de Abril
en noches que no acaban, eternas y ligeras,
a la espera de cosechar mañanas junto a ti.
De esperanzas, nuevas y frescas.
Es a veces, acaso
morir como cada tarde,
agonizar en cada ocaso.
Mientras el horizonte pareciera que arde.
Mis sueños se comprometieron
con la ilusión de la lejanía,
sin carta de presentación.
Sin equipaje ni membresía.
El recuerdo de las primaveras pasadas
ya no florecen, son otoños crueles,
que enfrían los veranos y las miradas.
Apartándonos el vuelo de golondrinas ausentes.
El sueño que detuvo a mi corazón
enfriaba a mi alma triste.
era Febrero y verano, para mención.
Solo recuerdo que apareciste.
Lo gris del horizonte
se volvería la alegría de mi sonrisa.
Opaca, cierta y diferente,
es esta humedad que intenta volver a cubrirme de prisa.
Entonces sembré atardeceres llenitos de Abril
en noches que no acaban, eternas y ligeras,
a la espera de cosechar mañanas junto a ti.
De esperanzas, nuevas y frescas.
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