Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dicen que está ido,
porque fijamente contempla horizontes,
aguardando crepúsculos
rayos de sol decorando el ocaso,
acaso tan sólo para sus ojos.
Dicen que está ido,
porque sigue en su vuelo al milano
planeando cielos,
lejos de la tierra en que nos afanamos,
en sueño de plumas transformado.
Dicen que está ido,
porque encuentra la amapola en el trigo,
meciendo vientos
y, en cortas ráfagas, también él se balancea,
sombra morena entre el fruto rubio.
Dicen que está ido,
porque se levanta al canto de la alondra,
bebiendo trinos,
el bosque y los plantíos recorriendo en alegre danza
en pos de esa voz que le canta.
Dicen que está ido,
porque sólo tiene la tarde y la mañana,
el cielo, el bosque,
el viento que juguetea entre las ramas
y por las tierras corre.
Dicen que está ido,
y no saben...
que es feliz.
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porque fijamente contempla horizontes,
aguardando crepúsculos
rayos de sol decorando el ocaso,
acaso tan sólo para sus ojos.
Dicen que está ido,
porque sigue en su vuelo al milano
planeando cielos,
lejos de la tierra en que nos afanamos,
en sueño de plumas transformado.
Dicen que está ido,
porque encuentra la amapola en el trigo,
meciendo vientos
y, en cortas ráfagas, también él se balancea,
sombra morena entre el fruto rubio.
Dicen que está ido,
porque se levanta al canto de la alondra,
bebiendo trinos,
el bosque y los plantíos recorriendo en alegre danza
en pos de esa voz que le canta.
Dicen que está ido,
porque sólo tiene la tarde y la mañana,
el cielo, el bosque,
el viento que juguetea entre las ramas
y por las tierras corre.
Dicen que está ido,
y no saben...
que es feliz.
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