Mitra
Poeta adicto al portal
Enroscan el sopor de intriga
tu silencio primitivo,
juega a ser campana oxidada
a la deriva de los ejes, sin sentidos,
cubriéndote las etapas brotadas
en la piel,
y las sequías de la soledad
tras tu nuca.
El sol vacila los hombros
incubando en sus cegueras
los peldaños de tu saliva
dibujándome,
fugitiva
borrando mi frente de aire;
inocente,
zumbando con las hélices
de sus brazos el marchito espectro
de oro mirándose bajo un charco;
cortando el tiempo muerto.
- Me intuyo empapelada -
Relampagueando entre mis ojos
y la luciérnaga
que encapsulaste,
en tu núcleo de prisma
mutando en perímetros purpúreos
sin contornos de gravedades;
el vicio del no hallarse.
La empatía del eco
muriendo se relame sin dinámica
entre el pozo de tu estirpe,
juntando un rocío lacrimógeno
que desarman los filamentos
de tus lagrimales
ausentes,
deletreando los rumores
mientras cuenta los sepulcros de metal;
quemando los tactos
en las celda que bifurca mis labios,
el rojo digiere las formas
y los segundos quedan
como el recuerdo de tu júbilo
en un tatuaje de vaho.
Piérdete en la esquina
- el epitafio -,
Pelándome los escombros
insurrectos de un ánima sin aliento
entre mi arquitectura felina,
mientras desmigajo un instante
donde el suero de tus días quede
fermentado con el bullicio
hundido en el suicidio de mis piernas;
cerrando un eclipse de almíbar
entre los barrotes de la inercia sorda
errando segundos...
- intoxicándome de mentiras al vapor-.
Y tira los dados sin templos
en mi pubis impermeable
de inecuaciones,
que no hay estigma en las risas hipnóticas
cuando se apagan las velas ,
- solo un oráculo de barro -
Abriré mis dedos en tu maxilar
dibujando la sombra de tus verbos
no nacidos,
el empate que por tus nervios se evapora
haciendo del vacío ampolla de tu garganta,
más inflamado que tu sexo
- y me quitaré los ligamentos -
Cuando el filo de tu sueño
inyecte un parpadeo de equilibrio.
Juntando mis uñas,
para desenganchar el escarpelo de mi lengua
teñida en dismorfofobias
entre la paz de ser arista y polilla
desgastando los bordes de tus pestañas
consumidas.
- Efervescentes -.
Y me abrigo,
menguando en tus amnesias.
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