Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
No se cuantas semanas, meses o años
la pase desapercibida en el desierto de mis emociones,
haciendo oídos sordos a las flagelaciones.
Tal vez me pareció mejor hacerme la extinta,
la que nadie quería mirar.
Escondí mi rostro entre el margen de una penca.
Creyéndome muerta, lapidaron mi imagen
para exhibirme como trofeo.
Hoy que miro de lejos esculpida como efigie de cera,
solo contemplo los viejos atardeceres
desde la vitrina del frente.
Teniendo aún lucida mi mente,
pero sin poder ni siquiera vomitar los impulsos
de lo que me han hecho, me he convertido en desecho
de lo que la sociedad ha querido hacerme.
Vacía por fuera y llena de incertidumbre por dentro.
Sin poder decir nada solo soy victima
de un rostro que no pedí tener.
Sin importarles lo que sintiera,
me convirtieron en imagen de cera.
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