camicho
Poeta asiduo al portal
La mañana ha sido larga.
Pienso en ella aunque se que duele.
Roza la almohada mi húmeda mejilla,
extraña la dulzura de esos besos,
la entrega en tu abrazo.
Corro para que no me alcance tu voz.
Se que es agudo el llanto desconsolado
cuando saco tu nombre de mi pecho
y lo guardo aun en mi bolsillo derecho.
Un pañuelo bordado recuerda tu nombre;
mis jeans no olvidan llevarte.
Olor a tabaco, algunas cenizas
hablan de tu prisa,
de mis carencias como tu sonrisa.
Mis sueños anhelando tu encanto
que le daba vida y exaltaba
hasta la esencia de mis alegrías.
Es un paso mas corto tras otro
a los que esta pena abraza al piso.
Como ya no lo haces tu con mi cuerpo.
Cargo la pena que me dejó tu encanto.
Es insípida la lluvia; ahoga tus besos.
Lavando las caricias de mi rostro.
Lo permito, sabiendo que me queda aun
tus labios en el pañuelo rosa.
Un ave escapa rauda evita mojarse.
Aun guarda calor,
pues no tiene quejas
Pienso en ella aunque se que duele.
Roza la almohada mi húmeda mejilla,
extraña la dulzura de esos besos,
la entrega en tu abrazo.
Corro para que no me alcance tu voz.
Se que es agudo el llanto desconsolado
cuando saco tu nombre de mi pecho
y lo guardo aun en mi bolsillo derecho.
Un pañuelo bordado recuerda tu nombre;
mis jeans no olvidan llevarte.
Olor a tabaco, algunas cenizas
hablan de tu prisa,
de mis carencias como tu sonrisa.
Mis sueños anhelando tu encanto
que le daba vida y exaltaba
hasta la esencia de mis alegrías.
Es un paso mas corto tras otro
a los que esta pena abraza al piso.
Como ya no lo haces tu con mi cuerpo.
Cargo la pena que me dejó tu encanto.
Es insípida la lluvia; ahoga tus besos.
Lavando las caricias de mi rostro.
Lo permito, sabiendo que me queda aun
tus labios en el pañuelo rosa.
Un ave escapa rauda evita mojarse.
Aun guarda calor,
pues no tiene quejas