Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
URGENCIA INESPERADA
Un hombre palidecía
en apurada emergencia,
Y su cuerpo le exigía
un baño con mucha urgencia.
¡Ya no llego!, se decía,
¡Ay mamá! ¡Santa clemencia!
Se me sale que agonía.
¡Ay divina providencia!
Suplicó el baño de un bar.
El hombre se retorcía.
Nadie lo quiso ayudar
con el baño que pedía.
Era justo el medio día;
y al mirarlo caminar,
toda la gente reía
por su manera de andar.
Con las piernas apretadas
el pantalón se mordía.
La urgencia se le notaba
por los esfuerzos que hacía.
Sólo medio paso daba
y a cada paso gemía,
cada paso que avanzaba
sentía que se moría
Con el rostro retorcido
y las manos apretadas
el hombre andaba encogido
sintiendo fieras punzadas.
Su urgente necesidad
trató de disimular,
pero la daba a notar,
por su pujante ansiedad
Unos niños que jugaban,
se fijaron en su andar
Los traviesos que pasaban
lo empezaron a empujar .
De las manos lo arrastraban
hacia el centro del lugar
y sus tripas se enroscaban
como queriendo explotar.
¡Largo de aquí forajidos!
el pobre logró gritar,
pues con palos los bandidos
lo pinchaban sin cesar.
Los perros, muchos y unidos,
lo ladraban sin parar.
Hasta que el pobre sufrido
más no pudo ya aguantar.
Y berreando amargamente
sintió a su vientre evacuar
y apestar tan fuertemente
que se quiso suicidar
Mas el sol le dio de frente
y en su puerco muladar,
del mal sueño pestilente
al fin pudo despertar .
Al darse cuenta del sueño
que tuvo que soportar,
el hombre alegre y risueño,
rió y río sin parar.
Mas un bulto hediondo, inmundo,
en su cuerpo fue a notar,
y al sentirse nauseabundo
se fue a su techo a colgar...
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
16 de febrero del 2008
DERECHOS RESERVADOS.
Un hombre palidecía
en apurada emergencia,
Y su cuerpo le exigía
un baño con mucha urgencia.
¡Ya no llego!, se decía,
¡Ay mamá! ¡Santa clemencia!
Se me sale que agonía.
¡Ay divina providencia!
Suplicó el baño de un bar.
El hombre se retorcía.
Nadie lo quiso ayudar
con el baño que pedía.
Era justo el medio día;
y al mirarlo caminar,
toda la gente reía
por su manera de andar.
Con las piernas apretadas
el pantalón se mordía.
La urgencia se le notaba
por los esfuerzos que hacía.
Sólo medio paso daba
y a cada paso gemía,
cada paso que avanzaba
sentía que se moría
Con el rostro retorcido
y las manos apretadas
el hombre andaba encogido
sintiendo fieras punzadas.
Su urgente necesidad
trató de disimular,
pero la daba a notar,
por su pujante ansiedad
Unos niños que jugaban,
se fijaron en su andar
Los traviesos que pasaban
lo empezaron a empujar .
De las manos lo arrastraban
hacia el centro del lugar
y sus tripas se enroscaban
como queriendo explotar.
¡Largo de aquí forajidos!
el pobre logró gritar,
pues con palos los bandidos
lo pinchaban sin cesar.
Los perros, muchos y unidos,
lo ladraban sin parar.
Hasta que el pobre sufrido
más no pudo ya aguantar.
Y berreando amargamente
sintió a su vientre evacuar
y apestar tan fuertemente
que se quiso suicidar
Mas el sol le dio de frente
y en su puerco muladar,
del mal sueño pestilente
al fin pudo despertar .
Al darse cuenta del sueño
que tuvo que soportar,
el hombre alegre y risueño,
rió y río sin parar.
Mas un bulto hediondo, inmundo,
en su cuerpo fue a notar,
y al sentirse nauseabundo
se fue a su techo a colgar...
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
16 de febrero del 2008
DERECHOS RESERVADOS.
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::buena tu poesia , mis luceros y un saludo afectuoso desde esta orillita, Daly::
::jajaja ..que bueno bella inspiracion......aquien no le a paso aveces ...jajajaj... te pasate amigo jajaj..no pudo dejar de reir jajja...muy bueno tu poema ingenioso..hermoso tu talento te felicito por alegrarme la noche un abrazo cuidate jajajajque barbaro amigo ....
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