Los poetas no mueren
No morirás, poeta, en un soneto,
aunque pierdas la vida, no habrá muerte
de tu palabra escrita, letra inerte
que eleva ante el olvido un parapeto.
Pues tu verbo brillante no es sujeto
por las leyes mortales, marcha fuerte
al Parnaso inmortal y se convierte
en lucero que impone su respeto.
Tú sembraste de versos el jardín,
florecieron y dieron buenos frutos,
degustados, nos dejan sus simientes.
Satisfecho te puedes ir al fin,
al hombre guardaremos justos lutos,
seguirá el poeta entre las gentes.
No morirás, poeta, en un soneto,
aunque pierdas la vida, no habrá muerte
de tu palabra escrita, letra inerte
que eleva ante el olvido un parapeto.
Pues tu verbo brillante no es sujeto
por las leyes mortales, marcha fuerte
al Parnaso inmortal y se convierte
en lucero que impone su respeto.
Tú sembraste de versos el jardín,
florecieron y dieron buenos frutos,
degustados, nos dejan sus simientes.
Satisfecho te puedes ir al fin,
al hombre guardaremos justos lutos,
seguirá el poeta entre las gentes.
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