Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Quédate sentada donde siempre te amare
Quédate sentada, donde la seducción
sea una trizada silla o el verso distraído que se dobla
en tus entrañas.
Es como rezarle al delfín alegre que en la noche nada,
pero tú eres ideal para ser la amapola
que se estira en mi conciencia
Eres el rumor gigante de un viernes sutil,
el azulejo taciturno que va rozando
la risa ladina de los muelles, eres, eres
una espiral melosa y te pareces
a un barco de estrellas tatuado en una arpa.
La abeja que en tus sueños se mece,
es mi mano, es mi mano fresca y silenciosa.
Eres nocturna, como el collar alaciado
que se desvela en tu cuello.
Quédate sentada donde yo te amo
y donde siempre te amaré.
Dedicado a mi bella Sirenita Misteriosa. Te amo amor.
Quédate sentada, donde la seducción
sea una trizada silla o el verso distraído que se dobla
en tus entrañas.
Es como rezarle al delfín alegre que en la noche nada,
pero tú eres ideal para ser la amapola
que se estira en mi conciencia
Eres el rumor gigante de un viernes sutil,
el azulejo taciturno que va rozando
la risa ladina de los muelles, eres, eres
una espiral melosa y te pareces
a un barco de estrellas tatuado en una arpa.
La abeja que en tus sueños se mece,
es mi mano, es mi mano fresca y silenciosa.
Eres nocturna, como el collar alaciado
que se desvela en tu cuello.
Quédate sentada donde yo te amo
y donde siempre te amaré.
Dedicado a mi bella Sirenita Misteriosa. Te amo amor.
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