EL TIEMPO Y YO
Es el tiempo mordaz y cicatero
nos recuerda los yerros cometidos
en la vida, nos nubla los sentidos,
nos empuja al quejido lastimero.
Ya avizoro el final de mi sendero
mas vencido no quiero caminar,
cada paso tendré que disfrutar
con alegre optimismo y cada día
dar las gracias, vivir en la armonía
del pacífico entorno familiar.
Recibí de la vida sinsabores
al igual que cualquier ente viviente
mas tengo una razón, es la simiente,
esperanza de buenos labradores.
Son los hijos cosecha de primores
mas los nietos renuevan la emoción,
los abuelos según la tradición
se reencuentran en tiempos infantiles,
son amables, pacientes y gentiles,
depositan en ellos su ilusión.
Solo doy en verdad lo que recibo,
no me mueven ambiguas ambiciones
ni el buscar esotéricas razones
disfrazando la vida que describo.
Van mis pies bien sujetos al estribo
de este potro airoso que cabalgo,
del camino escogido no me salgo
sin temor a las sombras traicioneras
ni a mentiras, encantos o quimeras.
Al final me dirán que tanto valgo.
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