carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Toqué en puertas que ya no se abren.
Reconocí a gente que mi nombre ignoran.
Dije a veces lo que menos me importa.
Cerca de mí, si estuvieron, ya no me reconocen.
Tragué frases por mi garganta nueva
y se depositan en lo gutural del olvido.
Algunas palabras son como sepulcros.
En vano vibran las campanas para los sordos.
En vano fluyen peces de luz para estos ciegos.
Y me siento mudo para emitir otro grito.
Y desenmascararlos. Invoco,
en ansiedad desesperada.
mi lenguaje nuevo.
De «Yo soy la muerte»
Reconocí a gente que mi nombre ignoran.
Dije a veces lo que menos me importa.
Cerca de mí, si estuvieron, ya no me reconocen.
Tragué frases por mi garganta nueva
y se depositan en lo gutural del olvido.
Algunas palabras son como sepulcros.
En vano vibran las campanas para los sordos.
En vano fluyen peces de luz para estos ciegos.
Y me siento mudo para emitir otro grito.
Y desenmascararlos. Invoco,
en ansiedad desesperada.
mi lenguaje nuevo.
De «Yo soy la muerte»