SorGalim
Poeta que considera el portal su segunda casa
SONETO A LA HERIDA
Aquella enfermedad era sublime,
naciente de una herida sobre herida,
triunfante en una costra ennegrecida,
como una piel de luto que redime.
Pensar que, por sangrar, ya no me arrime
a calmar y apoyar tu triste vida,
que por tu ingratitud, soy prohibida
y de compadecer mi alma se exime.
¡Ya basta de ignorar lo que se siente,
disimulando artera puñalada,
sabiendo que te hieres siendo hiriente!
Se ha caído la costra ensangrentada,
el dolor de la ausencia grita urgente,
se despegó del alma desgarrada.
II
Amanecer dispuesto es la divisa,
creer que aquella herida es pasajera,
dispuesto a perdonar a quien hiriera
y en vez de acariciar te abre otra incisa.
Pretender trocar mueca por sonrisa
cuando el rictus frontal se devolviera,
pues mirar a los ojos no pudiera,
bajando la mirada muy de prisa.
¡Ya basta de ignorar que me has herido,
disimulando que eres quien me hiere,
sabiendo bien que tanto te he querido!
Se ha caído la costra, como fuere
el dolor de la ausencia ¿lo has sentido?
se despegó el amor ¿cuándo se muere?
©SorGalim
Milagros Hernández Chiliberti
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