Polvoso vienes de antaño,
viejo libro, de mi verso,
mostrándome el serio daño,
de recibir trato adverso.
Al abrirte, sé como era,
juventud de ser ansiosa,
que pasa y que nunca espera,
como alegre, mariposa.
Vas narrando la aventura,
de mi vida tan airosa,
de dolor y travesura,
con niñez color de rosa.
Y me llevas de la mano,
efectuando un recorrido,
por todo ese, ya lejano,
feliz tiempo... bien vivido.
Me muestras, todo como era,
Crecer era mi desvelo,
todo aquello, que yo fuera,
la vida que ahora anhelo,
Que feliz aquella noche,
con mi padre como amigo,
me dejó arrancar su coche,
y a manejarlo a su abrigo.
Mi pasión fue seductora,
Me siguió de jovenzuelo,
Cuanto yo extraño cada hora,
que alegró bien mí desvelo.
Cuando iba de serenata,
con amigos con un termo,
bebí vino en la cantata,
despertando bien enfermo.
Dulces caras de sonrisa,
tan alegre era aquel grupo,
con su fiesta todo risa,
que dolor, ahí no cupo.
Ahora querido libro,
encuentras que soy más viejo,
de juventud, solo vibro
por la vida... ¡Que ya dejo!
Ve como eso, que en ti veo,
poco a poco, de él, me alejo,
que me asusto y me mareo,
si me miro en el espejo.
Pero sigues tú a mi lado,
yo con mano temblorosa,
te abro y veo que has dejado,
que escriba esta última prosa.
Felipe de Jesus Legorreta (lacandoni)
Copyright México.
CON TODO RESPETO PIDO A LOS SEÑORES MODERADORES SU OPINION Y VEREDICTO GRACIAS ANTICIPADAS.
viejo libro, de mi verso,
mostrándome el serio daño,
de recibir trato adverso.
Al abrirte, sé como era,
juventud de ser ansiosa,
que pasa y que nunca espera,
como alegre, mariposa.
Vas narrando la aventura,
de mi vida tan airosa,
de dolor y travesura,
con niñez color de rosa.
Y me llevas de la mano,
efectuando un recorrido,
por todo ese, ya lejano,
feliz tiempo... bien vivido.
Me muestras, todo como era,
Crecer era mi desvelo,
todo aquello, que yo fuera,
la vida que ahora anhelo,
Que feliz aquella noche,
con mi padre como amigo,
me dejó arrancar su coche,
y a manejarlo a su abrigo.
Mi pasión fue seductora,
Me siguió de jovenzuelo,
Cuanto yo extraño cada hora,
que alegró bien mí desvelo.
Cuando iba de serenata,
con amigos con un termo,
bebí vino en la cantata,
despertando bien enfermo.
Dulces caras de sonrisa,
tan alegre era aquel grupo,
con su fiesta todo risa,
que dolor, ahí no cupo.
Ahora querido libro,
encuentras que soy más viejo,
de juventud, solo vibro
por la vida... ¡Que ya dejo!
Ve como eso, que en ti veo,
poco a poco, de él, me alejo,
que me asusto y me mareo,
si me miro en el espejo.
Pero sigues tú a mi lado,
yo con mano temblorosa,
te abro y veo que has dejado,
que escriba esta última prosa.
Felipe de Jesus Legorreta (lacandoni)
Copyright México.
CON TODO RESPETO PIDO A LOS SEÑORES MODERADORES SU OPINION Y VEREDICTO GRACIAS ANTICIPADAS.
::