Osmara Cantero
Poeta adicto al portal
Negra, tú vas encendiendo, cuando caminas la acera
vas despertando piropos de los hombres que te miran
el sol se siente celoso de todo aquel que te admira
y de los ojos que bailan al vaiven de tus caderas
Vas derramando alegría con tu sonrisa de perla
y prodigando la gracia de tu divina figura
no hay vista que se resista y no se muera por verla
soñando con navegar en el mar de tu cintura
Negra, tú eres la reina, cuando llegas a la fiesta
y el cuerpo se te arrebata al sonido de la tumba
el ritmo entra en tus venas, la sangre se te calienta
y no hay nada que te pare, cuando te llama la rumba
Todos te abren espacio para ver tus movimientos
y se te va revolviendo la sangre con tu pimienta
te vuelves un torbellino que remueve tus cimientos
y al fragor de los tambores tus ancestros se despiertan
Te mueves y contorsionas como nadie puede hacerlo
eres ébano hecho fuego, eres pasión hecha roble
eres como un terremoto, sin forma de contenerlo
Dios te bendiga mi negra, mi virgencita del cobre
vas despertando piropos de los hombres que te miran
el sol se siente celoso de todo aquel que te admira
y de los ojos que bailan al vaiven de tus caderas
Vas derramando alegría con tu sonrisa de perla
y prodigando la gracia de tu divina figura
no hay vista que se resista y no se muera por verla
soñando con navegar en el mar de tu cintura
Negra, tú eres la reina, cuando llegas a la fiesta
y el cuerpo se te arrebata al sonido de la tumba
el ritmo entra en tus venas, la sangre se te calienta
y no hay nada que te pare, cuando te llama la rumba
Todos te abren espacio para ver tus movimientos
y se te va revolviendo la sangre con tu pimienta
te vuelves un torbellino que remueve tus cimientos
y al fragor de los tambores tus ancestros se despiertan
Te mueves y contorsionas como nadie puede hacerlo
eres ébano hecho fuego, eres pasión hecha roble
eres como un terremoto, sin forma de contenerlo
Dios te bendiga mi negra, mi virgencita del cobre