Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
A las alas de una ingrata
va la voz de este lamento
que requiere de un momento
para ver si no la mata.
Ni le pega ni maltrata
el coraje de mi pluma
cada vez que ella se esfuma
y me deja abandonado
siempre triste y desahuciado
olvidado entre la bruma.
Pero va a pagar el precio
de todos sus malos actos
y sentirá los impactos
de todo mi gran desprecio
cuando no sienta mi aprecio.
Y regresará llorando
con el corazón sangrando
pero ya será muy tarde,
me iré sin hacer alarde
ni las gracias le estoy dando.
va la voz de este lamento
que requiere de un momento
para ver si no la mata.
Ni le pega ni maltrata
el coraje de mi pluma
cada vez que ella se esfuma
y me deja abandonado
siempre triste y desahuciado
olvidado entre la bruma.
Pero va a pagar el precio
de todos sus malos actos
y sentirá los impactos
de todo mi gran desprecio
cuando no sienta mi aprecio.
Y regresará llorando
con el corazón sangrando
pero ya será muy tarde,
me iré sin hacer alarde
ni las gracias le estoy dando.
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