oscardelaermita
Poeta recién llegado
Si encuentras un momento,
Recógeme después del duelo,
Desata mis pies del suelo,
Si tienes un rato,
Espárceme entre los pantanos
Donde bucean el esperpento y el tedio.
Y los cocodrilos, hambrientos de todos mis vicios
Que no lograron corromperme, aunque sí usarme.
Si esperas aun me podrás ver marchito,
Cultivando flores que nunca riego,
Abonando hierbas amargas de insurrección.
Echándote otra vez de menos.
Si quieres puedes irte,
Muchos lo hicieron, sin pensarlo demasiado,
Y nunca les rompieron el corazón en dos.
Nunca fueron desierto de alquitrán.
Si no te importa parto.
Giraré a través del espejo
Con mi sombrero tejano
Y mi funda de guitarra
A lo largo y ancho de la calle
De los charcos sin lluvia ni nubarrón.
Vivo en la permanente excomunión de lo común.
Huyo rodando por el vestíbulo
A que da la puerta de atrás.
Y me tiro sin antídotos a la experimentación
De la meditación sin tabulaciones ni jerarquías.
El excombatiente guatemalteco
Desertó con la llegada del invierno
Y se retiró en los colores oscuros
Donde no se ve ni se escucha nada.
Donde no existen frases bonitas,
Canciones de amor,
Ni criaturas recién nacidas.
El excombatiente guatemalteco
Se dejó los ojos leyendo a cohen y a enrique,
Bebiendo cerveza caliente,
Sin necesitar que vuelvan a hablar de él ni con él.
Nunca más. Y tomó otro tequila.
Encuentro relajante la noche en mis espaldas.
Vuelve a curarme las heridas abiertas,
Vuelve a llenarme la copa una vez más,
Me decora y me condecora con la heroína de la alucidez.
Soy el abogado de la mala hora,
El laborista asesinado en Atocha.
El auto-stopista beodo en el camino del nunca regreso.
La resaca en un hotel de carretera.
El cliente habitual de burdeles
Con putas sin chulos,
Donde descansar, entrar en calor, y defenderlas.
No consigo conciliar el sueño
Sin el sonido del tren de fondo,
Sin el encanto del desencanto perfumando
La habitación sin pagar.
Soy azufre
Abraso y apesto.
Soy el jinete pálido
En este infierno de cobardes.
Manhattan en llamas.
Soy un viejo vale-descuento sin descuento y caducado
Recógeme después del duelo,
Desata mis pies del suelo,
Si tienes un rato,
Espárceme entre los pantanos
Donde bucean el esperpento y el tedio.
Y los cocodrilos, hambrientos de todos mis vicios
Que no lograron corromperme, aunque sí usarme.
Si esperas aun me podrás ver marchito,
Cultivando flores que nunca riego,
Abonando hierbas amargas de insurrección.
Echándote otra vez de menos.
Si quieres puedes irte,
Muchos lo hicieron, sin pensarlo demasiado,
Y nunca les rompieron el corazón en dos.
Nunca fueron desierto de alquitrán.
Si no te importa parto.
Giraré a través del espejo
Con mi sombrero tejano
Y mi funda de guitarra
A lo largo y ancho de la calle
De los charcos sin lluvia ni nubarrón.
Vivo en la permanente excomunión de lo común.
Huyo rodando por el vestíbulo
A que da la puerta de atrás.
Y me tiro sin antídotos a la experimentación
De la meditación sin tabulaciones ni jerarquías.
El excombatiente guatemalteco
Desertó con la llegada del invierno
Y se retiró en los colores oscuros
Donde no se ve ni se escucha nada.
Donde no existen frases bonitas,
Canciones de amor,
Ni criaturas recién nacidas.
El excombatiente guatemalteco
Se dejó los ojos leyendo a cohen y a enrique,
Bebiendo cerveza caliente,
Sin necesitar que vuelvan a hablar de él ni con él.
Nunca más. Y tomó otro tequila.
Encuentro relajante la noche en mis espaldas.
Vuelve a curarme las heridas abiertas,
Vuelve a llenarme la copa una vez más,
Me decora y me condecora con la heroína de la alucidez.
Soy el abogado de la mala hora,
El laborista asesinado en Atocha.
El auto-stopista beodo en el camino del nunca regreso.
La resaca en un hotel de carretera.
El cliente habitual de burdeles
Con putas sin chulos,
Donde descansar, entrar en calor, y defenderlas.
No consigo conciliar el sueño
Sin el sonido del tren de fondo,
Sin el encanto del desencanto perfumando
La habitación sin pagar.
Soy azufre
Abraso y apesto.
Soy el jinete pálido
En este infierno de cobardes.
Manhattan en llamas.
Soy un viejo vale-descuento sin descuento y caducado