Rosa Ignea
Poeta veterano y reconocido en el portal.
Vana en cuatro paredes, queriendo germinar de un mundo de fantasías inertes
Detrás del cielo insípido, encimada en la muerte
callada de gritos baldíos, desgarrando el pecaminoso gemido
Que emana metal con sus palabras, en cada suspiro
Desangrándose en grises
causes de venenos cautelosos,
escalofríos invaden
el sorbo amargo, miserias lagrimales
bailan en el jardín que dejó su
velo, buscando lo que perdió en
la batalla del encuentro.
En el umbral de las puertas del
silencio... se posan lacrimosas
las miradas suaves del vidrio
roto del espejo que mira
a todas partes y a ningún lado.
Que sonríe sardónicamente
que acaricia un paraíso y el
exquisito olor del infierno
Con sólo tres de sus pasos.
Amarrando al viento subyugador de cimientos
ajenos, parándose en el estrado de la letanía
del tiempo, juzgando a la lluvia causando
revuelos, a los asientos impúdicos que se
crearon en ese averno..
cayendo sin medida al palpitar muerto.
Pero ¡Revive!
Con tus pocas e ingenuas
fuerzas que contraes orgásmicamente
en tus brazos hazlo y lléname
de lujuria, lascivia, coraje
Atraviesa el mar ofuscado
de las penas,
con tu daga lacerante,
y destrózame las venas.
Canta el réquiem de la voraz llegada
al son de el etéreo y furtivo lamido,
que empieza colgado y va cayendo
a tus labios,
tu cuello salvaje de apetito,
cayendo y volviendo a subir
por tus pies y llegando los
muslo esperando alivios de
dolor y goce fortuito.
Esperando, el desasosiego
y el término del réquiem...
mi ultima comida y cena...
amortajando con el frio
de mis risAs nobles,
el metal de mis venas.
Cumpliendo el silencio de lo que una ves vivió en tu mirada ajena..
cascabel-andy
Detrás del cielo insípido, encimada en la muerte
callada de gritos baldíos, desgarrando el pecaminoso gemido
Que emana metal con sus palabras, en cada suspiro
Desangrándose en grises
causes de venenos cautelosos,
escalofríos invaden
el sorbo amargo, miserias lagrimales
bailan en el jardín que dejó su
velo, buscando lo que perdió en
la batalla del encuentro.
En el umbral de las puertas del
silencio... se posan lacrimosas
las miradas suaves del vidrio
roto del espejo que mira
a todas partes y a ningún lado.
Que sonríe sardónicamente
que acaricia un paraíso y el
exquisito olor del infierno
Con sólo tres de sus pasos.
Amarrando al viento subyugador de cimientos
ajenos, parándose en el estrado de la letanía
del tiempo, juzgando a la lluvia causando
revuelos, a los asientos impúdicos que se
crearon en ese averno..
cayendo sin medida al palpitar muerto.
Pero ¡Revive!
Con tus pocas e ingenuas
fuerzas que contraes orgásmicamente
en tus brazos hazlo y lléname
de lujuria, lascivia, coraje
Atraviesa el mar ofuscado
de las penas,
con tu daga lacerante,
y destrózame las venas.
Canta el réquiem de la voraz llegada
al son de el etéreo y furtivo lamido,
que empieza colgado y va cayendo
a tus labios,
tu cuello salvaje de apetito,
cayendo y volviendo a subir
por tus pies y llegando los
muslo esperando alivios de
dolor y goce fortuito.
Esperando, el desasosiego
y el término del réquiem...
mi ultima comida y cena...
amortajando con el frio
de mis risAs nobles,
el metal de mis venas.
Cumpliendo el silencio de lo que una ves vivió en tu mirada ajena..
cascabel-andy