Katerine
Poeta recién llegado
Me siento vacía.
Vacía con una llenura de trivialidades.
Vacía
con una mente llena de almas.
Vacía, en fin, de lo importante.
Buscando la loca manera
en que habré de llenarme,
encontré que tenía en mis manos
las armas:
Un papel,
una pluma
y mis palabras...
Comencé una tras otra a juntarlas,
a dar rienda suelta al desvarío,
y se fueron formando palabras
candentes, ociosas,y bellas.
Lúgubres, solas y tristes.
Furiosas, eternas, distantes.
Sólo un modo hallé
para no padecer la locura:
La poesía será su morada constante.
Allá juegan, con total libertad
mis palabras,
saltándose normas y trechos.
Haciéndose mías y tuyas.
Sentimientos reflejan
y se encuentran
tan cerca,
tan lejos...
A su antojo las dejo.
Ellas son mi sostén, mi consuelo,
pues se sienten vividas, leídas,
adueñándose del mundo en que vivo,
van lentamente
transformando
en poema el suspiro...