Heriberto Bravo
Poeta recién llegado
Mientras oigo a Bizet, fumo mi pipa
y degusto un café que aún humea,
en mis piernas mi gato ronronea
y un catarro de ayer se me constipa,
pienso en esa muchacha, la Felipa.
¡Pobrecilla! tan única por fea,
que alimenta la vieja chimenea
porque quiere curarme de la gripa.
Es tan buena conmigo, tan amable
y tan simple que al darme su cariño,
me revela mentiras y verdades.
Yo la acuso de ser la responsable
de que a veces me sienta como niño
por ceder a sus múltiples bondades.
Heriberto Bravo Bravo
y degusto un café que aún humea,
en mis piernas mi gato ronronea
y un catarro de ayer se me constipa,
pienso en esa muchacha, la Felipa.
¡Pobrecilla! tan única por fea,
que alimenta la vieja chimenea
porque quiere curarme de la gripa.
Es tan buena conmigo, tan amable
y tan simple que al darme su cariño,
me revela mentiras y verdades.
Yo la acuso de ser la responsable
de que a veces me sienta como niño
por ceder a sus múltiples bondades.
Heriberto Bravo Bravo