Katerine
Poeta recién llegado
Te resulta del todo normal
que desee en tus brazos morir,
para ti la sentencia y la paz
se conjugan en el verbo
que desee en tus brazos morir,
para ti la sentencia y la paz
se conjugan en el verbo
Sentir.
Te regalas igual golosinas
sortijas de oro y diamantes
para ti todo es bello y brillante
pues tus ángeles te adoran constante.
Te deseo la muerte sin más
yo lo siento no puedo entenderte.
Te me escapas cada vez más
de la mente que hiciste al crearme.
Y tal vez, ni tenida te esté
de adorarte y de darte mi vida
pues de todas las formas ya sé
que me hiciste una niña suicida.
¿Y recreas tu ojo observante
En la nada en que tú me has envuelto?
¿Qué te pasa que no das la talla
mi diosito amoroso y sereno?
¿ Qué te pasa, que sólo viviste
33
por qué más no pudiste?
Pero a mí me condenas sin más.
No te apiadas ni tan sólo un instante
¿Te volviste tal vez un voyeur
o de crear universos te hartaste?
Sólo pido que dejes mi vida
que los hilos aflojes sin más
y me dejes caída y tendida
en la tierra que fuiste a parar.
Te devuelvo mi mente y mis pasos
mi fe, mi pasado y mi ocaso,
mi sustento, mi casa, mi todo
te lo doy y regalo a tu antojo.
Pero dame un presente no más
un presente que he de tomar
una vida habrás de quitar:
y será esa vida
la mía
y ya está.
sortijas de oro y diamantes
para ti todo es bello y brillante
pues tus ángeles te adoran constante.
Te deseo la muerte sin más
yo lo siento no puedo entenderte.
Te me escapas cada vez más
de la mente que hiciste al crearme.
Y tal vez, ni tenida te esté
de adorarte y de darte mi vida
pues de todas las formas ya sé
que me hiciste una niña suicida.
¿Y recreas tu ojo observante
En la nada en que tú me has envuelto?
¿Qué te pasa que no das la talla
mi diosito amoroso y sereno?
¿ Qué te pasa, que sólo viviste
33
por qué más no pudiste?
Pero a mí me condenas sin más.
No te apiadas ni tan sólo un instante
¿Te volviste tal vez un voyeur
o de crear universos te hartaste?
Sólo pido que dejes mi vida
que los hilos aflojes sin más
y me dejes caída y tendida
en la tierra que fuiste a parar.
Te devuelvo mi mente y mis pasos
mi fe, mi pasado y mi ocaso,
mi sustento, mi casa, mi todo
te lo doy y regalo a tu antojo.
Pero dame un presente no más
un presente que he de tomar
una vida habrás de quitar:
y será esa vida
la mía
y ya está.