Coplillas del tio Paco (coplas de pie quebrado)

Francisco Redondo Benito

Moderador/enseñante del subforo de MÉTRICA y RIMA
Hoy día de San Isidro Labrador, patrono de los madrileños y de los campesinos.

Dedicadas más tarde a Anselmo Hoyos y a la COAG. Y encontradas en Vilviestre, entre los papeles del difunto tío Filadelfo, al que se las había dado y divulgadas allí con mi permiso por la parienta Edita, a la que le habían gustado mucho.


Para el oficio labriego
no hay porvenir ni esperanza
si no encuentra sin tardanza
su remedio.

Pues tiene que soportar,
pinten oros, pinten bastos,
el despilfarro y el gasto
nacional.

Que lo que cree que gana
al metérselo al bolsillo
es sólo lo que algún pillo
no le afana.

Que al pequeño labrador,
como al maestro de escuela,
sólo la fama le queda,
y el sudor.

Pues, cuando industria no había
y la había que crear,
al campesino aguantar
se pedía.

A la industria que crecía
dio el campo sustento y brazos
mientras que el campo a pedazos
se caía.

Para el andamio y las minas
fue venero inagotable
el vientre de muchas madres
campesinas.

Hoy, las aldeas vacías,
sólo van quedando viejos
mientras que los hijos, lejos,
los olvidan.

Cuando el país prosperó
y volvió el Agro a la carga
me le fueron dando largas
y jabón.

Vino al fin la depresión,
lloró el industrial, ladino,
y el clamor del campesino
oscureció.

Oye, pues, Campo Español,
tiempo es ya que te dés cuenta,
del problema de tu hacienda
solución

no saldrá de una oficina
de la lejana ciudad
sino de la voluntad
campesina.

Bien está que hable el ministro
y proyecte el ingeniero
pero nadie sea vocero
de ti mismo,

pues no saldrás del letargo
ni encontrarás tu camino
hasta que de tu destino
te hagas cargo.

Entérate, pues, paisano:
un alto futuro espera
para el labrador que quiera
con sus manos

construir para el mañana
una sociedad rural
fecunda, libre e igual
de la urbana.
 
Hoy día de San Isidro Labrador, patrono de los madrileños y de los campesinos.

Dedicadas más tarde a Anselmo Hoyos y a la COAG. Y encontradas en Vilviestre, entre los papeles del difunto tío Filadelfo, al que se las había dado y divulgadas allí con mi permiso por la parienta Edita, a la que le habían gustado mucho.


Para el oficio labriego
no hay porvenir ni esperanza
si no encuentra sin tardanza
su remedio.

Pues tiene que soportar,
pinten oros, pinten bastos,
el despilfarro y el gasto
nacional.

Que lo que cree que gana
al metérselo al bolsillo
es sólo lo que algún pillo
no le afana.

Que al pequeño labrador,
como al maestro de escuela,
sólo la fama le queda,
y el sudor.

Pues, cuando industria no había
y la había que crear,
al campesino aguantar
se pedía.

A la industria que crecía
dio el campo sustento y brazos
mientras que el campo a pedazos
se caía.

Para el andamio y las minas
fue venero inagotable
el vientre de muchas madres
campesinas.

Hoy, las aldeas vacías,
sólo van quedando viejos
mientras que los hijos, lejos,
los olvidan.

Cuando el país prosperó
y volvió el Agro a la carga
me le fueron dando largas
y jabón.

Vino al fin la depresión,
lloró el industrial, ladino,
y el clamor del campesino
oscureció.

Oye, pues, Campo Español,
tiempo es ya que te dés cuenta,
del problema de tu hacienda
solución

no saldrá de una oficina
de la lejana ciudad
sino de la voluntad
campesina.

Bien está que hable el ministro
y proyecte el ingeniero
pero nadie sea vocero
de ti mismo,

pues no saldrás del letargo
ni encontrarás tu camino
hasta que de tu destino
te hagas cargo.

Entérate, pues, paisano:
un alto futuro espera
para el labrador que quiera
con sus manos

construir para el mañana
una sociedad rural
fecunda, libre e igual
de la urbana.

Ha tocado usted mi sencibilidad, soy de raiz campesina. Aunque mi comentario no sea fue venero inagotable el vientre de muchas madres campesinas. Un gusto leerte, un abrazo.
 
Ha tocado usted mi sencibilidad, soy de raiz campesina. Aunque mi comentario no sea fue venero inagotable el vientre de muchas madres campesinas. Un gusto leerte, un abrazo.

Ahora en España quizá suene más raro pero cuando me crié de niño la mayor parte de este país no es que fuera de raiz campesina, es que era campesina y en muy alta proporción analfabeta o con las cuatro reglas, como se decía entonces. Pero incluso en los años 60 Miguel Delibes pudo escribir "Los santos inocentes" (luego película) que describe una situación social campesina no ya proletaria sino de servidumbre feudal. Y esto no cambió por aquí hasta los años 80, en que el campo se terminó de despoblar para convertirse en el semidesierto que hoy es.

Un abrazo, reltih,
 
Cierto es lo que dices, amigo Francisco, y buenas por reales son tus coplas que al parecer escribiste de joven, ahora que las publicas aquí supongo que sería necesario retocar algunas rimas para que todo cuadrara a menos que sea correcto la rima asonante. Ya me dirás.
Encuentro también un pie de cinco.

Cordiales...

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Hoy día de San Isidro Labrador, patrono de los madrileños y de los campesinos.

Dedicadas más tarde a Anselmo Hoyos y a la COAG. Y encontradas en Vilviestre, entre los papeles del difunto tío Filadelfo, al que se las había dado y divulgadas allí con mi permiso por la parienta Edita, a la que le habían gustado mucho.


Para el oficio labriego
no hay porvenir ni esperanza
si no encuentra sin tardanza
su remedio.

Pues tiene que soportar,
pinten oros, pinten bastos,
el despilfarro y el gasto
nacional.

Que lo que cree que gana
al metérselo al bolsillo
es sólo lo que algún pillo
no le afana.

Que al pequeño labrador,
como al maestro de escuela,
sólo la fama le queda,
y el sudor.

Pues, cuando industria no había
y la había que crear,
al campesino aguantar
se pedía.

A la industria que crecía
dio el campo sustento y brazos
mientras que el campo a pedazos
se caía.

Para el andamio y las minas
fue venero inagotable
el vientre de muchas madres
campesinas.

Hoy, las aldeas vacías,
sólo van quedando viejos
mientras que los hijos, lejos,
los olvidan.

Cuando el país prosperó
y volvió el Agro a la carga
me le fueron dando largas
y jabón.

Vino al fin la depresión,
lloró el industrial, ladino,
y el clamor del campesino
oscureció.

Oye, pues, Campo Español,
tiempo es ya que te dés cuenta,
del problema de tu hacienda
solución

no saldrá de una oficina
de la lejana ciudad
sino de la voluntad
campesina.

Bien está que hable el ministro
y proyecte el ingeniero
pero nadie sea vocero
de ti mismo,

pues no saldrás del letargo
ni encontrarás tu camino
hasta que de tu destino
te hagas cargo.

Entérate, pues, paisano:
un alto futuro espera
para el labrador que quiera
con sus manos

construir para el mañana
una sociedad rural
fecunda, libre e igual
de la urbana.


Mis aplausos POETA, hermosas coplas, con un mensaje importantísimo, si ya no queda quién siembre ¿qué nos vamos a comer?, los campesinos y labriegos deberían ser las personas mejor pagadas del planeta, ya que gracias a ellos comemos, y el que no esté de acuerdo, que tome un azadón y labre bajo el sol ardiente, aunque sea un par de horas, hasta que tenga la garganta seca y le sude hasta el alma; con un par de horas basta para que eso sea.
Abrazos y estrellas.
 
Cierto es lo que dices, amigo Francisco, y buenas por reales son tus coplas que al parecer escribiste de joven, ahora que las publicas aquí supongo que sería necesario retocar algunas rimas para que todo cuadrara a menos que sea correcto la rima asonante. Ya me dirás.
Encuentro también un pie de cinco.

Cordiales...

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La copla de este tipo, tan próxima a la cuarteta, admitiría sin duda la rima asonante, sin embargo, al esforzarme yo en conseguir la consonante en la mayor parte de ellas, es cierto que desdice un poco. Pero el fondo es bueno, y a estas alturas corregirlas sería falsearlas. En cuanto al pie de cinco me imagino que te refieres a oscureció pero si te fijas en el verso inmediatamente anterior, que termina en campesino, observarás que se aplica la licencia de sinafia, campesi(no os)/cureció, solo aplicable a versos cortos, como éste, tetrasílabo.

Un abrazo, Maramín.
 
Mis aplausos POETA, hermosas coplas, con un mensaje importantísimo, si ya no queda quién siembre ¿qué nos vamos a comer?, los campesinos y labriegos deberían ser las personas mejor pagadas del planeta, ya que gracias a ellos comemos, y el que no esté de acuerdo, que tome un azadón y labre bajo el sol ardiente, aunque sea un par de horas, hasta que tenga la garganta seca y le sude hasta el alma; con un par de horas basta para que eso sea.
Abrazos y estrellas.

Completamente de acuerdo, Felipe.

Un abrazo,
 

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