¿Dime divina madre tan querida?
¿Como en mi vida nunca se destierra?
el recuerdo que tú le diste herida
la luz primera amándome en mi guerra.
Yo con tu gran amor, en ti fui vida,
porque del cielo vino el gran poder,
que aún cansada y muy adolorida,
pudiera desde ti yo bien nacer.
Siendo yo una criatura desvalida,
luego de tu dolido alumbramiento,
tú fuiste para mi alma muy querida,
también del corazón con sentimiento.
Por eso a esta mi alma siempre unida,
te he querido así dentro en mí tener,
sentirte aquí muy cerca y no perdida
pues yo te extraño mucho ¡Gran mujer!
¿Y por qué nuestra buena madre tierra?
¿Que me dio para mí una madre pura?
Te recoge tan dentro y ya te encierra,
¿Quitándome tu amor y tu ternura?
Ahora que ella a ti te abrió cobija,
y con amor te cubre y te recoge,
amorosa cual madre cubre a su hija,
como a todo buen hijo bien te acoge.
Hoy vengo con amor a saludarte,
pues no te olvidaré, sutil criatura,
solo estoy y yo solo vengo a darte,
con mi canto toda mi amargura.
Tu recuerdo será… en este tu día,
sentir muy doloroso de extrañarte,
mi dolor tiene un algo de alegría,
pues todavía creo yo mirarte.
Solo estas flores he venido a darte,
depositando en ellas amor pleno,
como a ellas las beso a ti besarte
quisiera, con un beso de amor lleno.
En este día quiero recordarte,
que si estoy lejos donde sea que ande,
ya nunca jamás yo podré olvidarte,
por este amor inmenso, dulce y grande.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
¿Como en mi vida nunca se destierra?
el recuerdo que tú le diste herida
la luz primera amándome en mi guerra.
Yo con tu gran amor, en ti fui vida,
porque del cielo vino el gran poder,
que aún cansada y muy adolorida,
pudiera desde ti yo bien nacer.
Siendo yo una criatura desvalida,
luego de tu dolido alumbramiento,
tú fuiste para mi alma muy querida,
también del corazón con sentimiento.
Por eso a esta mi alma siempre unida,
te he querido así dentro en mí tener,
sentirte aquí muy cerca y no perdida
pues yo te extraño mucho ¡Gran mujer!
¿Y por qué nuestra buena madre tierra?
¿Que me dio para mí una madre pura?
Te recoge tan dentro y ya te encierra,
¿Quitándome tu amor y tu ternura?
Ahora que ella a ti te abrió cobija,
y con amor te cubre y te recoge,
amorosa cual madre cubre a su hija,
como a todo buen hijo bien te acoge.
Hoy vengo con amor a saludarte,
pues no te olvidaré, sutil criatura,
solo estoy y yo solo vengo a darte,
con mi canto toda mi amargura.
Tu recuerdo será… en este tu día,
sentir muy doloroso de extrañarte,
mi dolor tiene un algo de alegría,
pues todavía creo yo mirarte.
Solo estas flores he venido a darte,
depositando en ellas amor pleno,
como a ellas las beso a ti besarte
quisiera, con un beso de amor lleno.
En este día quiero recordarte,
que si estoy lejos donde sea que ande,
ya nunca jamás yo podré olvidarte,
por este amor inmenso, dulce y grande.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
Última edición:
::