Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
El Prometeo Moderno
-Frankenstein-
Apenas si veía
distinto todo, nada conocía...
ni origen ni infancia
madre, padre ¡Nada!,
Borrosas imágenes
de este mundo me aterraban,
una luz lastimaba mis pupilas,
el terror me invadió...
y cubierto de ropajes
salí al mundo sin saber que hacer...
Era rechazado por seres
semejantes a algún Creador,
el fuego se translucía:
desde los leños hasta sus ojos...
me figuraban cierta ira,
cierto repudio...
como si alguna falta hubiese provocado;
Huí sin saber por qué,
sobreviví en terrenos fríos...
el fuego que aterraba mi cuerpo
era quién lo calentaba,
aprendía a sobrevivir...
comprendí que podía asimilar
el medio que me rodeaba,
conocí mi deformidad...
¡Mis horribles facciones!
El aterrador monstruo
que alguien fue a crear,
conocí el amor, pero el rechazo...
por mi deformidad me hizo...
conocer ¡El odio! ¡La Repulsión!,
Mi ira creció al ser rechazado
por a quienes consideré mis amigos,
la ira que me cegó me llevó a mi creador;
¿Qué es lo que pretendes hacer?
¡Juegas a ser Dios
y no terminas tu labor...!
Te pedí comprensión,
un poco de compasión...
y de ti sólo recibí:
más ira y dolor...
me negaste el amor:
un ser semejante a mí,
una Eva para un temible Adán;
por temor a crear una especie
llena de rencor...
ó por ser rechazado por ella...
por temerme...
Te alimentaste del mismo temor
que me causo la primera impregnación,
maté a tus inocentes(¡Ja!)
asesiné a tu amada...
-El día de tu boda estaría contigo, recuérdalo-
Me volví tu percusor de muerte
y me persigues
ciego como yo;
lleno de ira, odio, y dolor,
No Víctor el creador serás tú
pero yo soy quien gobierna tu actitud...
me diste la vida,
y con ella pretendes acabar,
te horrorizas al ver mi deforme faz...
al ver mis ojos que inspiran terror...
mi agria voz que perturba tu corazón...
tanto has sufrido ¡Como yo padezco!;
Me otorgaste mayor poder que al ser ordinario...
como podré llamarme humano si mis semejantes
creados a semejanza divina, No me aceptan,
por no ser semejante a mi creador por fuera,
pero por dentro eres igual de
belicoso y horrendo que tu criatura;
De empellones te he incitado a la obsesión,
me persigues sin tener paz en tu corazón,
y mi frívola risa te desgarra en la más leve ventisca...
la fría sombra al averno invernal nos arrastró...
Conociste la perdición y la salvación,
diste parte de ti a otro ser,
pereciste sin poder cumplir tu deber...
y yo sin más dolor más que mis memorias...
(la maquiavélica forma de mi creación)...
-hasta mi mayor degradación-
Te odie pero qué queda de ti,
desde el más allá
no me cesas de cazar,
y entre los montes helados pereceré...
ahí entre mis cenizas quedaré...
para no ser acreedor de creación
semejante a mí,
y hasta hoy lo veo...
hasta hoy lo siento...
no el monstruo no soy yo...
el monstruo eres ¡Tú!,
Víctor Frankenstein
Oh, mi maldito creador
¡Oh, mi Padre!
¿Quién es el dios?
Más dones recibieron tus ancestros,
y no pudiste instruir a tu creación
abandonada al amargo sabor
del mundo...
rechazado sin justificación...
El monstruo eres tu Frankenstein
Oh, mi desdichado creador
distinto todo, nada conocía...
ni origen ni infancia
madre, padre ¡Nada!,
Borrosas imágenes
de este mundo me aterraban,
una luz lastimaba mis pupilas,
el terror me invadió...
y cubierto de ropajes
salí al mundo sin saber que hacer...
Era rechazado por seres
semejantes a algún Creador,
el fuego se translucía:
desde los leños hasta sus ojos...
me figuraban cierta ira,
cierto repudio...
como si alguna falta hubiese provocado;
Huí sin saber por qué,
sobreviví en terrenos fríos...
el fuego que aterraba mi cuerpo
era quién lo calentaba,
aprendía a sobrevivir...
comprendí que podía asimilar
el medio que me rodeaba,
conocí mi deformidad...
¡Mis horribles facciones!
El aterrador monstruo
que alguien fue a crear,
conocí el amor, pero el rechazo...
por mi deformidad me hizo...
conocer ¡El odio! ¡La Repulsión!,
Mi ira creció al ser rechazado
por a quienes consideré mis amigos,
la ira que me cegó me llevó a mi creador;
¿Qué es lo que pretendes hacer?
¡Juegas a ser Dios
y no terminas tu labor...!
Te pedí comprensión,
un poco de compasión...
y de ti sólo recibí:
más ira y dolor...
me negaste el amor:
un ser semejante a mí,
una Eva para un temible Adán;
por temor a crear una especie
llena de rencor...
ó por ser rechazado por ella...
por temerme...
Te alimentaste del mismo temor
que me causo la primera impregnación,
maté a tus inocentes(¡Ja!)
asesiné a tu amada...
-El día de tu boda estaría contigo, recuérdalo-
Me volví tu percusor de muerte
y me persigues
ciego como yo;
lleno de ira, odio, y dolor,
No Víctor el creador serás tú
pero yo soy quien gobierna tu actitud...
me diste la vida,
y con ella pretendes acabar,
te horrorizas al ver mi deforme faz...
al ver mis ojos que inspiran terror...
mi agria voz que perturba tu corazón...
tanto has sufrido ¡Como yo padezco!;
Me otorgaste mayor poder que al ser ordinario...
como podré llamarme humano si mis semejantes
creados a semejanza divina, No me aceptan,
por no ser semejante a mi creador por fuera,
pero por dentro eres igual de
belicoso y horrendo que tu criatura;
De empellones te he incitado a la obsesión,
me persigues sin tener paz en tu corazón,
y mi frívola risa te desgarra en la más leve ventisca...
la fría sombra al averno invernal nos arrastró...
Conociste la perdición y la salvación,
diste parte de ti a otro ser,
pereciste sin poder cumplir tu deber...
y yo sin más dolor más que mis memorias...
(la maquiavélica forma de mi creación)...
-hasta mi mayor degradación-
Te odie pero qué queda de ti,
desde el más allá
no me cesas de cazar,
y entre los montes helados pereceré...
ahí entre mis cenizas quedaré...
para no ser acreedor de creación
semejante a mí,
y hasta hoy lo veo...
hasta hoy lo siento...
no el monstruo no soy yo...
el monstruo eres ¡Tú!,
Víctor Frankenstein
Oh, mi maldito creador
¡Oh, mi Padre!
¿Quién es el dios?
Más dones recibieron tus ancestros,
y no pudiste instruir a tu creación
abandonada al amargo sabor
del mundo...
rechazado sin justificación...
El monstruo eres tu Frankenstein
Oh, mi desdichado creador
Vlad Kanon
::::
::
::
::