Poeta Del Puerto

Juan Oriental

Poeta que considera el portal su segunda casa
Retorna embarcaciones el mal tiempo.
En su bohemia, feliz y confortado,
escribe el poeta sus rachas inspiradas.
A mano: prestos la botella y el tabaco.
En su desván, reducto vista al puerto,
insomne lámpara se sueña un faro
y una monótona gota discurriendo
en gris arpegio de acoso milenario,
declama oculta de creación y desafía
la concordancia del reloj a lo inexacto.

Bocas abiertas de los bodegones
cual crematorios de pesares burdos
piden su prosa, a más de perniciosa,
esa que jura sobre 'amores puros'
(los defraudados bajo cien banderas).
Y escribe el poeta con previsto triunfo
donde le erijan entre aplausos beodos,
pipas y habanos, pedestales de humo
por bien tirado como la cerveza,
barra embebiendo, cada verso suyo.

Diluvia y pendular el alumbrado,
destila raudas esquirlas de diamante.
El bardo, ama su entorno, lo disfruta.
En él madura la sustancia de su arte.
Todo transita con la prisa de su pulso;
el tiempo cierto tan sólo se rehace,
si merma el paso riguroso de su musa.
Pero su genio sagaz, no le da chance:
como al amor, la esperanza, la fortuna,
la pierde y la conquista delirante.

Ya se disipa la tormenta presumiendo
del adoquín lloroso, su quebranto.
Hijo dilecto de la noche, el vate,
halla sustento de materno amparo
en lunar seno magullado y lírico.
Pero si un alba de realismo impávido
captura su trovar entre sus redes
o repentina sirena de algún barco
y a la deriva en el río la abandona
para probar si su motivo es válido,

entonces rema, ¡rema el poeta!
¡Arpón tenaz, su pluma de utopías!
Y si la pesca, festeja con un trago
el épico rescate de su estigma.
Es joven el poeta, viejo el puerto.
Sensible uno, rudo el otro, su rutina.
Puerto severo como padre adusto
pero dichoso del crío que se inspira
en su cántico de proas imperiosas
y su fanfarria de gritos en la estiba.

………………………………………

Mas éste poeta en realidad concibe,
las loas que ansía su falaz quimera:
Nadie lo aguarda. Ni los bodegones.
Noche ni puerto su versar festejan.
La vida ignora su afán, impasible,
porque su poema, feliz o con pena,
es yuyo de grieta del bastión retórico.
Y él, como bizarro juglar sin escuela:
'Si no soy poeta, -se pregunta terco-
¡¿de qué flojedades, se forja un poeta?!'




©Juan Oriental


...
 
Última edición:
Se ven tan claras y presentes tus imagenes
se sienten enormes y bellas las olas
y el olor del mar
con su murmullo en la noche.'

Bello homenaje...


Muchas gracias, Bastet. El ambiente portuario es especial, y aunque esporádicamente lo he frecuentado, me he "situado" en él para este "Poeta del puerto", que juzgaría mejor que nadie un marino. Pero nosotros lo hacemos a nuestro modo, ¿verdad?

Saludos.
 
Me gustó este. Me gustó el estilo. No entiendo mucho de estilos.
Tal vez es tradicional pero a mi me parece innovador por que no leo poesía tradicional... No sé. En todo caso que importa, si te digo
que me gustó este.

Saludos
Luis

¿Estilo? ¿Qué es eso? diría el poeta del puerto. Lo escribí y me gustó como te gustó.
Muchas gracias Poeta, saludos.
 
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