marton
Poeta reconocido en el portal
No había allí poesía,
ni luna, ni jazmines;
nada había.
Anduve errante por aquellos pasadizos,
tal vez cautivo de los gélidos minutos
abrigado en recuerdos, como arropado en ilusión.
Yo sé que vendrás
Hay un paso de sombras que sumergen la ciudad de mis misterios,
corredores siniestros que marchitan las palabras,
silencios quejumbrosos que asedian; rastreros, mentirosos.
Yo sé que vendrás, pero hay un instante trémulo
que marchita los sentidos, que ahoga la razón.
Decir te amo, es casi un acto reflejo de mi voluntad.
¿Cómo explicar que la boca que beso es tu boca,
Que éste nombre que rezo es tu nombre?
Habré dormido entre despojos,
mientras tú te haces lejanía.
Yo esperaba en la esquina de la angustia
como siempre, casi en punto de las diez,
y aunque sé que vendrás quizás mañana,
hoy estaba desolado aquél rincón
es que no había allí poesía,
ni luna, ni jazmines.
¡Nada había!
ni luna, ni jazmines;
nada había.
Anduve errante por aquellos pasadizos,
tal vez cautivo de los gélidos minutos
abrigado en recuerdos, como arropado en ilusión.
Yo sé que vendrás
Hay un paso de sombras que sumergen la ciudad de mis misterios,
corredores siniestros que marchitan las palabras,
silencios quejumbrosos que asedian; rastreros, mentirosos.
Yo sé que vendrás, pero hay un instante trémulo
que marchita los sentidos, que ahoga la razón.
Decir te amo, es casi un acto reflejo de mi voluntad.
¿Cómo explicar que la boca que beso es tu boca,
Que éste nombre que rezo es tu nombre?
Habré dormido entre despojos,
mientras tú te haces lejanía.
Yo esperaba en la esquina de la angustia
como siempre, casi en punto de las diez,
y aunque sé que vendrás quizás mañana,
hoy estaba desolado aquél rincón
es que no había allí poesía,
ni luna, ni jazmines.
¡Nada había!