Tamar
Poeta adicto al portal
Me he perdido en el frío de tu voz,
en el piano de Amelie,
en acordes de parodias
donde actuamos por vivir.
(típicas dosis de agonía)
Pero te veo esperando allí,
y pierdo la cuenta
¿Cuántas veces te ha huído mi mirada?
¿Cuántas veces en tus labios fuí ajena?
Sigues esperando,
aunque sabes que ya es tarde.
He decidido no ir;
lo presientes, más te lo sigues negando.
Sé que debería afrontarlo,
sé que debería decirle
que ya me cansé de actuar
que arrojé el libreto al mar.
Pero nunca supe hasta que punto actuamos,
ó si eramos un mismo silencio.
Aún no sé que tanto te extraño,
ó si como tu decías, sólo era cuestión de labios.
Lamento no avisar que no iría,
pero todavía te veo de cerca;
te veo parado allí,
estamos ambos con las dosis de agonía.
Lamento no avisar que no iría,
pero lo sigo pensando:
¿Tuvo valor el te amo
ó sólo era cuestión de labios?
en el piano de Amelie,
en acordes de parodias
donde actuamos por vivir.
(típicas dosis de agonía)
Pero te veo esperando allí,
y pierdo la cuenta
¿Cuántas veces te ha huído mi mirada?
¿Cuántas veces en tus labios fuí ajena?
Sigues esperando,
aunque sabes que ya es tarde.
He decidido no ir;
lo presientes, más te lo sigues negando.
Sé que debería afrontarlo,
sé que debería decirle
que ya me cansé de actuar
que arrojé el libreto al mar.
Pero nunca supe hasta que punto actuamos,
ó si eramos un mismo silencio.
Aún no sé que tanto te extraño,
ó si como tu decías, sólo era cuestión de labios.
Lamento no avisar que no iría,
pero todavía te veo de cerca;
te veo parado allí,
estamos ambos con las dosis de agonía.
Lamento no avisar que no iría,
pero lo sigo pensando:
¿Tuvo valor el te amo
ó sólo era cuestión de labios?
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